Adonis Germinal Cocho Gil

Instituto de Física

Germinal Cocho nació un primero de mayo de 1933 en Madrid, España. A pesar de los años transcurridos, sus amigos afirman que Germinal es un joven perenne con una capacidad vital inagotable y un sembrador de ideas. Su padre, un socialista, no pudo tener mayor acierto que nombrarlo Germinal, que corresponde al séptimo mes del calendario revolucionario francés. Este mes inicia el 21 de marzo y es por tanto, la temporada en que la tierra germina, y creo que esto define la trayectoria personal y científica de Germinal Cocho, la cual está caracterizada por su búsqueda incesante de la unidad en la diversidad y cuyos motores son su curiosidad insaciable y su inmenso amor a la vida. Su obra publicada (alrededor de 70 artículos) abarca aspectos de la física nuclear, las interacciones entre los quarks, el origen y la dinámica del código genético, el modelado de la patogénesis del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), la estructura del vacío cuántico, los patrones de color en peces, serpientes y monstruos de Gila, o el origen extraterrestre de las moléculas orgánicas primigenias. Estos temas, aparentemente ajenos, han encontrado en la obra científica de Germinal un hilo conductor central: el hallazgo de metáforas que permiten establecer puentes entre distintas disciplinas. Me gustaría mencionar que por esta obra él ha recibido un montón de premios y distinciones, pero no quiero aburrirlos con eso.

Con la inmigración española, Germinal llegó a los 11 años a éste que es ahora su país. En 1950, inició sus estudios de médico cirujano, interesándose prioritariamente en la investigación biomédica. Al mismo tiempo, estudió matemáticas y física de manera autodidacta. En algún momento de este periodo se le ocurrió que los sistemas físicos, biológicos y sociales están formados por elementos discretos en interacción y que deberían existir principios y leyes comunes para su estudio y, a partir de entonces, esa hipótesis se ha mantenido como una constante de su vida académica. Considerando que dicho programa unificador requería de aprender más física y matemáticas, se inscribió en la carrera de física de nuestra Facultad de Ciencias, la cual desarrolló de 1956 a 1959.

Cuenta él que se iniciaba la “edad de oro” de la física de las partículas elementales, área que lo encantó, de manera que decidió realizar su te- sis profesional en ese tema y marcharse a la Universidad de Princeton, donde obtuvo su doctorado en física teórica en 1962. Posteriormente, realizó un posdoctorado en el Centro Internacional de Física Teórica en Trieste, Italia, durante dos años y luego fue nombrado miembro asociado de dicho centro, lo que le permitió pasar allí varios veranos dichosos, donde solía adoptar, junto con su esposa Mary, a jóvenes y talentosos estudiantes que ahora son investigadores maduros.

Durante el periodo de 1965 a 1980, su principal línea de investigación fue la fenomenología de la física de altas energías, destacándose sus trabajos sobre el llamado efecto sombra en las colisiones de nucleones con núcleos a altas energías, así como las colisiones de protones a ángulos grandes. A mediados de la década de 1980, inició junto con otros investigadores, un seminario sobre cosmología y vacío cuántico. Este seminario se mantuvo activo por más de 15 años y varios de los presentes fuimos perturbados por las tormentas de ideas que se desarrollaban ahí: se discutían ideas fantásticas y extravagantes en un ambiente de cordialidad y tolerancia total, pero con mucho rigor. Y ahí germinó buena parte de la obra científica de varios de nosotros.

En sus muchos intentos por definir la belleza, el poeta S.T. Coleridge, regresaba siempre a la misma conclusión: la belleza es la unidad en la diversidad, es decir, el hallazgo de vínculos, de similitudes, de patrones escondidos. Según esto, Germinal es un buscador infatigable de belleza. En estos tiempos, en que la brutalidad, la intolerancia y esa forma de robo organizado que es la guerra, ensombrecen a nuestro planeta, obras como la de Germinal Cocho se tornan indispensables. Considero que nuestra Universidad es distinta a otras, gracias a que entre su personal cuenta con miembros como Germinal Cocho.

También fue en la década de 1980 cuando los trabajos de Wilson, que enfatizaban el puente entre la teoría de campos cuánticos y la mecánica estadística, condujeron a Germinal a esta última disciplina, en especial al estudio de los modelos de Potts y de Ising. En el ámbito de la biología, este tipo de ideas le permitieron elaborar modelos de los patrones de color en las serpientes y otros animales, estudios de secuencias genéticas, y recientemente, de motores moleculares capa- ces de transportar información biológica. Por otro lado, el estudio de las secuencias genéticas del virus del SIDA le permitieron plantear escenarios, tanto de la evolución de las secuencias del virus, como de la interacción de las proteínas virales con células hospederas del organismo. A su vez, esto lo llevó a formular modelos de la complicadísima dinámica del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y su interacción con células del sistema inmune.

En este contexto, puede afirmarse que Germinal se adelantó una década al escenario internacional, al proponer la creación de un pro- grama de investigación sobre la dinámica de los sistemas complejos, que más tarde derivaría en el actual Departamento de Sistemas Complejos de nuestro Instituto de Física. Posteriormente, sus intereses interdisciplinarios lo llevaron a plantear en un ámbito más amplio, la formación de los grupos universitarios interdisciplinarios, lo que propició el intercambio de científicos de distintas entidades de nuestra Universidad, sin incurrir por ello en una burocracia administrativa. Por otro lado, sus intereses biológicos fuertemente cimentados por su preparación médica lo han llevado a mantener colaboraciones entre el Instituto de Física y la Facultad de Ciencias, el Centro de Ciencias Físicas, el Instituto de Investigaciones en Biotecnología y el de Investigaciones Biomédicas, así como con investigadores médicos de diferentes hospitales, ya que una preocupación recurrente es la de establecer contacto con trabajos experimentales y sugerir protocolos clínicos viables, especialmente en los estudios relacionados con el SIDA.

Consecuente con su visión integral de la vida, para Germinal no ha existido el divorcio entre ciencia y conciencia y la premonición de una sociedad menos injusta ha sido uno de los motores de su trabajo intelectual. Motivado por los perturbadores acontecimientos de 1968, decidió formar junto con otros colegas, un grupo de trabajo para estudiar las interrelaciones entre la ciencia y las dinámicas sociales. Allí se discutía, en sus seminarios semanales, desde la física de los sistemas críticos y la teoría de catástrofes, hasta el psicoanálisis y el trabajo de Piaget, teniendo en mente los rasgos universales asociados a los diversos niveles de organización de distintos sistemas.

En los últimos años, Germinal ha intercambiado ideas también con investigadores del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, sugiriendo la aplicación de la dinámica no lineal en los sistemas sociales, en particular, ha propuesto la elaboración de modelos sobre la delincuencia en la Ciudad de México, así como sobre las estructuras conflictivas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Germinal sostiene que la Universidad debe transformarse generando formas alternativas de acceso al conocimiento, haciendo énfasis en la interdisciplina, es decir, propone una educación integra- dora, en contracorriente con las tendencias fragmentadoras actuales.

Carl Sagan señalaba en uno de sus espléndidos ensayos, que la humanidad se enfrentaba al reto de problemas inéditos y complicados y para sobrevivir ante ellos era necesario el desarrollo de una sociedad científica, es decir, de una sociedad donde el conocimiento riguroso permeara a todos los estratos. Y decía que para ello era imprescindible el concurso de científicos con una fuerte preparación interdisciplinaria. Sin embargo, confesaba con cierta tristeza, esto no se lograría en los países avanzados con una estructura científica rígida y jerárquica, que promueve la generación de conocimiento parcial y fragmentado. Esto, decía, sólo se lograra en aquellos lugares donde exista tolerancia hacia formas alternativas de educación y conocimiento. Y en nuestra Universidad ya se han dado algunos pasos...

Muchas gracias.

Carlos Villarreal Luján


Referencia

Nuestros Eméritos. México D.F. Dirección General de Asuntos del Personal Académico, UNAM, 2007, p.p. 351-355.

Destacados