Elvia Graciela Rodríguez Ortega

Facultad de Psicología

Si bien es cierto que la adjetivación no es el mejor recurso para presentar a un personaje, también lo es que la frialdad de los sustantivos no es de suficiente elocuencia. Vaya, entonces, en este entramado de adjetivos y sustantivos, la semblanza de una universitaria excepcional.

Decía Alfonso Reyes: “Todos los viajeros lo saben: la manera más segura de marearse es fijar los ojos en el costado del barco, allí donde baten las olas. Y el mejor remedio contra esta atracción del torbellino es levantar siempre la vista y buscar la línea del horizonte. Las lejanías nos curan de las cercanías”. Así, la doctora Graciela Rodríguez es ante todo una viajera, una mujer de horizontes; de lejanías. Académica apasionada de rutas disciplinarias inéditas y hasta polémicas, no se ha dejado llevar por la inmediatez de las ortodoxias temáticas, ni se ha mareado en la contemplación de las huellas de su caminar. Su horizonte, el conocimiento, la dirige, su vocación humanista la anima y su espíritu, cabalmente universitario, la vigoriza.

Amiga y anfitriona excelente, forjó desde sus primeros años en su natal Ciudad Juárez, Chihuahua, el 12 de abril de 1940, un carácter firme y de liderazgo de grupos con los que, no obstante, ha sabido siempre compartir lo mismo su alegría y hasta sus canciones, que sus propias exigencias como maestra y su rigor como investigadora. De ánimo optimista y una vehemencia que en ocasiones podría calificarse, incluso, de exaltada, aunque siempre matizada con el humor de quien no pierde de vista el propósito de sus expresiones, ha logrado no sólo abrirle nuevos horizontes a la psicología, sino también consolidar mu- chas de sus posibilidades prácticas y profesionales.

Respetuosa y exigente con su propio trabajo en el que se afana ajena a las coordenadas espacio-temporales convencionales, siempre ha impulsado la construcción de nuevos escenarios con el sello de sus muy personales pasiones: el conocimiento y el servicio.

Su desempeño académico y profesional ha impulsado a la psicología hacia los programas de autocontrol y adicciones, la psicología de la mujer, del deporte, del derecho, la protección y prevención de la salud. Ha abierto también muy distintos horizontes de participación profesional en torno al papel de la psicología en el diseño de políticas públicas, desarrollo de ciencia y tecnología y el desarrollo social en derechos humanos, minorías y menores infractores, así como en la formación de especialistas en legislación en torno a la genómica y la bioética.

No obstante su joven ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con sólo 16 años, comenzó su formación como alumna de destacados maestros como: Agustín Caso, Raúl Hernández Peón, de quien fue asistente en el Laboratorio de Estudios de Sueño y de los Sistemas Reticulares, y Rogelio Díaz Guerrero, siendo de este último, la primera ayudante en psicología experimental y bajo la dirección de quien realizó la primera tesis experimental en psicología con su trabajo titulado Estudio experimental de la memoria humana. Muy pronto en su trayecto, mereció el nombramiento de instructora de prácticas de psicología experimental en el entonces Colegio de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras, donde no sólo logró innovar el desarrollo de programas de enseñanza mediante el llamado “aprendizaje programado”, tema que permitiría desarrollar una de las áreas de mayor impacto para la posterior creación de la facultad, el “sistema de enseñanza abierta”, sino también, y gracias a su tenacidad como investigadora, logró transformar estas prácticas de enseñanza en una importante infraestructura para el desarrollo de una psicología científica a través del diseño de “laboratorios de psicología experimental” que tuvieron una enorme difusión e impacto en el país.

Su formación en el Colegio de Psicología, que entonces compartía las instalaciones con la Facultad de Filosofía y Letras, se vio enriquecida con el intercambio intelectual con grandes humanistas tales como: José Gaos, Eduardo Nicol, Adolfo Sánchez Vázquez, quienes le deja- rían la huella y la inquietud de comprender más integralmente la dimensión humana y comprometer su vida en favor de ella. Congruente con esta misma inquietud, también estudiaría tres años en la Facultad de Medicina, en la que adquirió conocimientos que consolidarían esta vocación y vigorizarían su sello dando pauta a una muy destacada labor futura en las áreas de la salud.

Reiterando su convicción de que la complejidad de los temas psicológicos precisaban de una visión más compleja, continuó sus estudios hasta obtener su doctorado en la Universidad de Texas, en Austin, en donde fue discípula de maestros de la jerarquía de A. Maslow (desta- cado especialista de la personalidad humana y de la psicología general experimental) y en la Escuela de Trabajo Social en la Universidad de Texas. Más tarde realizaría estancias posdoctorales como ayudante de investigación de Gardner Murphy en la muy prestigiada Clínica Menninger de Topeka, Kansas (1962), en la Hogg Foundation, Austin, en la Medical Branch de la Universidad de Texas, en Galveston, y en la Universidad de Florida.

Sus cualidades de liderazgo se hicieron patentes una vez más, por lo que fue nombrada presidenta de los alumnos extranjeros en la Universidad de Washburn, a la que asistió como un esfuerzo más por avanzar en su formación, ahora para profundizar en una herramienta indispensable a la psicología científica que estaba resuelta a impulsar: la estadística. Su persistencia en la necesaria actualización en sus campos académicos y profesionales ha sido permanente hasta hoy, de ello da fe su reciente participación en seminarios sobre prospectivas de la bioética, desarrollo sustentable y protección social y salud.

Sus estancias en el extranjero no fueron asumidas solamente como proyectos de provecho a su formación personal, su arraigado empeño por hacer crecer a la psicología mexicana, la llevó a encabezar uno de los programas de intercambio académico con la Clínica Menninger en Topeka, Kansas, más relevantes que se hayan contemplado en toda la historia de esta disciplina en el país, que involucró la formación de alumnos y maestros de nuestra Casa de Estudios y que hoy forman parte de la actual planta de profesores de la facultad y de otras instituciones.

A su regreso como profesora de la UNAM, la experiencia que había acumulado la puso al servicio de visionarias iniciativas congruentes con su propósito de impulsar a la psicología que consistieron, por una parte, en dedicarse a la traducción y revisión de importantes libros básicos para la formación de nuevas generaciones de psicólogos, y por otra, en allegarse recursos necesarios para encauzar el fortalecimiento de la psicología experimental. De estas iniciativas fueron beneficiarias, hasta la actualidad, muchas generaciones de psicólogos.

Las actividades académicas de la doctora Rodríguez pronto resonaron en otras instituciones. Así, por ejemplo, la Universidad Iberoamericana la invita a la creación de los laboratorios de Psicología Clínica y Experimental. Del trabajo desempeñado en esa institución, otros destacados universitarios fueron beneficiarios. La misma invitación le extendió la Universidad Anáhuac en la que contó con el apoyo de los doctores Hernández Peón y John Santos. Estas y otras experiencias más, constituyeron un cabal modelo de laboratorios que se adoptó en más de 200 currículos de psicología del país y de Latinoamérica. Fue por este cúmulo de acciones en pro de la psicología que la Universidad de Texas, en Austin, decide reconocer su trayectoria invitándola como titular de la prestigiada cátedra Robert Sutherland.

Su impulso a la creación del Área de Psicología General Experimental de la recién creada Facultad de Psicología, sentó las bases para el diseño de nuevos modelos de enseñanza, gracias a los cuales la psicología mexicana logra obtener el lugar de una disciplina científica de pleno derecho. Fue en ese entonces cuando se reunieron las condiciones para el cambio de orientación de la disciplina y para acceder a la investigación psicológica con los estándares internacionales de los que hoy goza.

Las iniciativas de la doctora Rodríguez requerían ajustes académico- administrativos, como era el caso de los procesos de titulación que, en aquel entonces, no permitían la operación fluida de las innovaciones curriculares necesarias a los estándares académicos conquistados. Así, su tesón se dejó sentir en las gestiones que realizó ante el pleno del Consejo Técnico para esos propósitos, lo que permitió incrementar sustancialmente los índices de titulación con calidad profesional.

En lo que se refiere a sus aportaciones a la psicología en sus relaciones con otros campos, no pueden dejar de mencionarse, por su importancia científica e impacto social, sus estudios sobre el autocontrol de conductas adictivas en la infancia, mismos que la llevaron a participar en el desarrollo, tanto en el ámbito nacional como internacional, de la psicología de la salud y de la medicina conductual, que hoy resultan indispensables para contender con la salud individual y colectiva. De hecho, la creación, del primer curso de posgrado en psicología de la salud en 1988, que se debe a ella, ha sido modelo a reproducir en otras universidades públicas y privadas del país y del extranjero.

Si bien a lo largo de su carrera docente y de investigación la doctora Rodríguez ha vinculado la psicología con diversas disciplinas, ha mantenido siempre un particular interés por las relaciones entre la psicología y la salud, área en la que hoy en día lleva a cabo investigaciones sobre prevención de la diabetes y la adherencia terapéutica de las personas que la padecen. En esta materia se ha convertido en asesora de varias instituciones de salud y ha hecho de la Facultad de Psicología el lugar en el que más investigaciones sobre el tema se llevan a cabo, principalmente por jóvenes investigadores a los que impulsa y orienta.

Su labor pionera se ha expresado con igual fortuna en los campos del deporte mediante el desarrollo de instrumentos para evaluar deportistas de alto rendimiento con sistemas expertos. También en la psicología de la mujer, colaborando con expertos de todo el mundo, contribuyó a realizar los primeros trabajos internacionales sobre “Trabajo, salud y filosofía de vida en relación con el género y la edad”. Precisamente fue durante su gestión como directora de la Facultad de Psicología, que se creó el Programa de Estudios de la Mujer, que más tarde se integraría al Programa Universitario de Estudios de Género.

Como un ejemplo más de sus innovadoras iniciativas, es de destacar su labor para vincular el trabajo psicológico con el campo del derecho, dando lugar a la creación del Núcleo de Estudios Interdisciplinarios en Salud y Derecho, con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en el que se investigan temas como: protección de la salud; normatividad para el trasplante de órganos y tejidos; medio ambiente y salud; biología de la reproducción y proyecto del genoma humano, y derechos de los usuarios de instituciones de salud, entre otros.

Conjuntamente con un grupo de reconocidos universitarios, creó y participa activamente en el Programa de Maestría y Doctorado en Bioética, además de participar en el Seminario Universitario de Bio-ética, en el que se analizan temas de conocimiento interdisciplinario de frontera, como: toma de decisiones en dilemas éticos, eutanasia y eugenesia; aborto; tratamiento de problemas mentales y códigos de ética en la prestación de servicios de salud, por mencionar algunos.

Su contribución en programas académicos institucionales, tanto de la Facultad de Psicología, como de otras dependencias de la UNAM ha sido una constante, colaborando desde la propuesta de curriculum para la creación de la licenciatura en psicología hasta en los planes de estudio de las maestrías y los doctorados que se han impartido a lo largo de las últimas tres décadas.

Lo mismo en su trabajo académico que en la administración pública, ha mantenido siempre las vertientes enfocadas a crear infraestructura, formar grupos de investigadores, abrir nuevos campos para el abordaje de las dimensiones psicológicas de problemas sociales relevantes y realizar investigación original.

Al ser nombrada directora de la facultad, su actividad se orientó a lograr una estabilidad laboral para sus profesores, puso en marcha el Programa de Regularización, Impulso y Superación del Personal Académico. En cuanto a su gestión como directora de la Facultad de Psicología, misma que estuvo inaugurada por los saldos de una huelga de más de ocho meses, es de destacar el modo en que logró alcanzar, con sólidos principios académicos, la concordia en la comunidad mediante la integración de un programa académico que consolidaba una plata- forma de profesores que permitiría perfilar un escenario curricular en el que alumnos y profesores encontrarían lugar a sus inquietudes.

Su transcurso por la dirección de la facultad, resulta también en la sistematización del posgrado, la ampliación de las instalaciones y ser- vicios, los centros de salud comunitarios y la fundación de dos revistas especializadas de divulgación científica. Durante su administración se consolidó el primer programa de evaluación masiva en la Secretaría de Educación Pública; en la policía con el doctor Héctor Ayala; en el sistema penitenciario, con el maestro Benjamín Domínguez; se formó el Centro de Atención de Niños con Retardo, con el doctor Ely Rayek; se impulsó la contraparte mexicana del programa internacional de estudios de las mujeres en el que estaban Alemania, Francia, Tunes y Estados Unidos, lo que le valió la medalla Wilhem Wundt otorgada por la Unión Internacional de la Ciencia Psicológica (IUPSyS) y a partir de lo cual se obtuvo la sede internacional del 2o Congreso de la IUPSyS y se impulsó la actualización de los profesores a través de conferencias y presentaciones de destacadas personalidades de nombre internacional como B.F. Skinner y J. Lacán.

En el campo profesional se ha desempeñado lo mismo en el ámbito de la salud, como en el jurídico-social y en el científico. En lo relativo a salud, fue directora general de Recursos Humanos de la Coordinación de Servicios de Salud de la Presidencia de la República y subdirectora de Atención Preventiva en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. En el primer caso fue responsable de recopilar, integrar y analizar la información sobre los recursos huma- nos del sector, para incorporarlos al proyecto del Sistema Nacional de Salud.

En el ámbito jurídico-social fue secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, responsabilidad que desarrolló con tal éxito que fue nombrada vicepresidenta de la Reunión sobre Discriminación de Indígenas, auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas.

En el campo científico fungió como secretaria ejecutiva del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República y como coordinadora de asesores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), cargos, ambos, en los que impulsó políticas y programas que incorporaban a las ciencias sociales y del comportamiento. Fue también integrante del Comité Revisor de la Política de Ciencia y Tecnología de México, actividad auspiciada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Actualmente, es reconocida con el nombramiento de consejera ciudadana de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico, así como de la Comisión de Derechos Humanos ante el Senado de la República.

Como producto de su larga y fructífera labor académica, la doctora Graciela Rodríguez tiene en su haber más de 80 publicaciones en forma de artículos en revistas especializadas y en memorias de congresos, libros y capítulos en libros. Es indudable que buena parte de estas publicaciones han contribuido a la expansión de los campos profesionales del psicólogo y al establecimiento de áreas novedosas en la academia, pues al momento de su publicación han sido de vanguardia.

En 31 obras ha fungido como editora, coordinadora o compilado- ra, lo mismo de textos especializados como de difusión al público en general y también ha realizado revisiones técnicas de obras necesarias para el trabajo docente. El reconocimiento a la calidad de su trabajo y a la objetividad de sus juicios le ha llevado a que forme parte de ocho comités editoriales y fue la primera editora de la Revista Mexicana de Psicología.

En cuanto a su labor de difusión académica, ha presentado más de 140 ponencias en congresos nacionales e internacionales, destacando sus presentaciones como conferencista magistral en 15 de ellos.

Su desempeño académico y profesional la han hecho merecedora de numerosas distinciones, entre las que pueden mencionarse las otorga- das por la propia Facultad de Psicología, el Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología, la Sociedad de Egresados de la Facultad de Psicología, la Fundación UNAM, la American Psychological Association y la Universidad de Texas. Una distinción particular estriba en que ha sido reconocida como investigadora nacional de nivel III dentro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT. Igualmente, la Coordinación de Humanidades de la UNAM le confirió el reconocimiento como catedrática nivel II.

A lo largo de su trabajo docente y de investigación en la UNAM, ha impartido decenas de asignaturas diferentes en la licenciatura, la maestría y el doctorado. Se puede afirmar que prácticamente ha participado en la formación de todas las generaciones de psicólogos que han ingresado a la Facultad de Psicología desde la creación de la misma y de muchas de las que cursaron sus estudios en el Colegio de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras.

Desde 1973, ha sido tutora en los programas de maestría y doctorado de la Facultad de Psicología y en la actualidad también forma parte del padrón de tutores del Programa de Maestría y Doctorado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud, así como del Programa de Especialización en Bioética.

Como parte de su trabajo docente ha dirigido alrededor de 30 te- sis de licenciatura, maestría y doctorado. Cabe reiterar aquí la gran contribución que significó la creación del Programa de Maestría en Psicología de la Salud, vanguardia en su momento y ejemplo a seguir posteriormente.

Otra forma importante en que la doctora Rodríguez Ortega ha contribuido en la formación de académicos y profesionales han sido los congresos y reuniones que ha organizado, entre los que destacan el XXIII Congreso Internacional de Psicología Científica, el Primer Congreso Internacional de Psicología y Salud y el Primer Coloquio de la Sociedad Mexicana de Medicina Conductual.

Otras contribuciones importantes a la vida universitaria y al desarrollo de la ciencia en México han sido su participación en cuerpos colegiados y los cargos académico-administrativos que le han sido conferidos. Ha sido integrante de 38 consejos, comisiones evaluadoras y comités, desde el Consejo Técnico de la facultad y el Consejo Universitario como representante del personal académico, hasta comités de evaluación del CONACyT, entre muchos otros.

Entre sus cargos académico-administrativos pueden enumerarse la dirección de la Facultad de Psicología y de la Dirección General de Orientación Vocacional. Mención especial merece su designación como integrante de la Junta de Gobierno, de la que formó parte de 1985 a 1997. Fue la primera mujer designada para dirigir una facultad, la primera directora de Orientación Vocacional y la segunda en formar parte de la Junta de Gobierno.

Si como ya se mencionó, la característica que mejor describe el trabajo académico y profesional de la doctora Graciela Rodríguez Ortega es su labor pionera en varios campos de estudio y aplicación de la psicología, hay otras palabras que complementan su descripción: persistencia y entereza. Persistencia, porque muchos de los logros aquí descritos fueron alcanzados después de innumerables esfuerzos y exigieron una gran inversión de tiempo y de talento. Entereza, porque en buena parte de su trabajo hubo de resolver diferencias y eliminar obstáculos que habrían minado a un espíritu menos fuerte.

Académica pionera, persistente y con gran entereza, atributos todos que entrelazados, a lo largo y ancho de su trayectoria, con un espíritu de servicio incansable y comprometido con los grandes retos que vive nuestro país, ya que al igual que pocos como ella y más de muchas ve- ces por encima de sí mismos, de sus dolores, pérdidas o de su propia salud, caminan y en ello les va revivir con creces el indispensable afán universitario del continuar caminando.

Como puede apreciarse aún de esta, necesariamente, breve semblanza, la espesura de la trayectoria de la doctora Rodríguez está satu- rada lo mismo de iniciativas para el mejoramiento de las condiciones de transmisión y formación de y en la psicología y otras áreas profesionales, que de innovaciones en las propuestas de investigación y actividad profesional. Tanto de actividades operativas para dar mayor acceso a la diversidad del pensamiento, como de convocatorias para la conformación de organismos, foros y grupos de trabajo en el desarrollo de temas y acciones inéditas. De producciones académico-científicas que han transformado las perspectivas teórico-disciplinarias y de creación de espacios de reflexión intra, inter, e, incluso, transdisciplinaria. Todas ellas llevadas a cabo con la dedicación que implica la construcción convencida y militante de un ideario cabalmente académico.

Carlos L. Fernández Gaos


Referencia

Nuestros Eméritos. México D.F. Dirección General de Asuntos del Personal Académico, UNAM, 2007, p.p. 399-409.