Lourival Domingos Possani Postay

Instituto de Investigaciones Biotecnología en Cuernavaca, Morelos

En agosto de 1974, el doctor Lourival Domingos Possani Postay fue contratado por tres meses, en lo que fue el embrión del actual Instituto de Fisiología Celular —el Departamento de Biología Experimental del Instituto de Biología—, para purificar la enzima que pro- duce al gama amino butirato, uno de los neurotransmisores inhibitorios más importantes del sistema nervioso central de los mamíferos. Es claro que le fue muy bien, ya que desde entonces se ha desempeñado como uno de los investigadores más creativos y productivos no sólo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sino de todo el país. Por ello, recientemente, fue distinguido como investigador emérito, el reconocimiento más alto que da nuestra Alma Mater a sus académicos más destacados y comprometidos con el quehacer universitario.

Tuve la enorme fortuna de ser su primer aprendiz y quiero recordar aquellos primeros días, dado que muestran algunas características de Lourival como persona, es decir, como científico, ya que son absoluta- mente indisociables la una del otro. A poquísimos días de su contratación dio un seminario departamental, en el que presentó la purificación del receptor de acetilcolina de la anguila eléctrica utilizando la afinidad que la neurotoxina alfa del veneno de la cobra tailandesa tiene por el mismo; huelga decir, que la cromatografía de afinidad apenas estaba iniciando y que no pasaban dos años desde que Pedro Cuatrecasas había purificado el receptor hepático de la insulina. Un compañero mío, de la Facultad de Medicina, que tuvo la suerte de asistir al seminario no se cansaba de hablarme de las investigaciones maravillosas que el doctor Possani había presentado. Coincidentemente acababa de tener una discusión con el titular de bioquímica frente al grupo en el que me desempeñaba como instructor; tenía que ver con el movimiento del agua en la ósmosis. ¡Qué mejor excusa para acercármele a aquel investigador invitado que, además, tenía un doctorado en biofísica por la Universidad de París! Le expuse el problema y como respuesta se dio la vuelta, se metió a su improvisada oficina, regresó con tres tabiques de libros y me dijo, en su portiñol que era cinco órdenes de magnitud más cerrado que el que aún conserva, “estúdiate los capítulos que te mar- qué y tú me vas a dar la respuesta; tienes la tarde para hacerlo y por ningún motivo te lleves los libros” (hoy en día ya me presta sus libros el tiempo apenas suficiente para fotocopiar aquello que me interesa). Cuando volví triunfante, para agradecerle su ayuda, en mi renovada discusión con el profesor titular, hablamos de la posibilidad de que le ayudara con sus investigaciones. Possani estaba frente a una balanza analítica pesando un número interminable de muestras de algo; hablamos de la investigación científica en general, pero cuando me habló de la enorme felicidad, que siente un científico, cuando frente a un descubrimiento novedoso sabe que es el primero de todos los hombres en toda la historia de la humanidad en conocerlo, supe que había encontrado al maestro adecuado. Y de ahí pa’l real.

Lourival tiene muy claro y así nos lo ha enseñado muy bien a todos los que hemos pasado por su laboratorio, que a menos que se sea un genio —de los cuales hay poquísimos, menos de los que creémos lo son y muchos menos de los que creen que lo son— que la generación de conocimiento nuevo es obra de la transpiración y muy poco de la inspiración. Aún ahora, Possani no se retira del laboratorio antes de las 11 de la noche, habiendo llegado a las nueve de la mañana (por supuesto que va a su casa a comer). En la última reunión de evaluación interna del Instituto de Biotecnología —diciembre de 2005— dijo a toda la comunidad de ese instituto, como el investigador de mayor edad que es, que no nos preocupáramos, que él tiene muy claro cuando va a jubilarse: el año que publique menos que el promedio de todos los investigadores cabeza de grupo. Aún tenemos Lourival para 20 años más.

Del Instituto de Fisiología Celular pasó, al ser nombrado jefe de la recién creada Unidad de Análisis de Aminoácidos y Estructura de Pro- teínas, al Instituto de Investigaciones Biomédicas y después de cinco años fue invitado a transferirse al entonces Centro de Investigación sobre Ingeniería Genética y Biotecnología en Cuernavaca, el ahora Instituto de Biotecnología, en donde se ha desempeñado como investigador por más de 20 años consecutivos.

La obra publicada del docotor Lourival Possani incluye 213 artículos en revistas científicas, de las cuales 211 son internacionales y están indexadas en el Science Citation Index, la escritura de 21 capítulos de libros, siete memorias in extenso, cinco escritos docentes y cuatro de divulgación de la ciencia. Su trabajo ha sido citado más de 4000 veces por otros investigadores. En el campo de la docencia universitaria, primero, se incorporó como profesor de asignatura en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina y como profesor de cursos de posgrado impartidos en la Facultad de Química; después, fue profesor en la carrera de investigación biomédica básica y, actualmente, es profesor del Programa de Maestría y Doctorado en Ciencias Bioquímicas compartido entre nuestro instituto y la Facultad de Química. Recientemente, ha impartido clases a alumnos de la licenciatura de biología de la Facultad de Ciencias.

El doctor Possani ha dirigido 43 tesis, si bien en su laboratorio se han realizado 21 tesis más dirigidas por otros miembros de su grupo. La mayoría de las tesis son de posgrado (21 de doctorado y 24 de maestría). Actualmente, cuenta con estudiantes realizando tesis en todas las categorías. Entre sus ex-alumnos se cuenta un Premio Nacional de Ciencias y Artes, varios investigadores titulares de la UNAM, un director de facultad de la Universidad de Morelos, un coordinador de posgrado de un centro del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) (Baja California), profesores de universidades de provincia (Oaxaca y Estado de México) y del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, un profesor de la Universidad de Wisconsin y miembros destacados de la comunidad médica del país. En los últimos años se ha distinguido por la dirección de posdoctorados, no sólo nacionales, sino también provenientes de otros países: Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, China, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Italia, Uruguay y Venezuela.

En el campo de la biotecnología cuenta con ocho patentes de invención concedidas, de las cuales siete son internacionales, y tres más depositadas. En este momento, las instancias administrativas de la UNAM están terminando de negociar el paso de material biológico y venta de patentes a una compañía farmacéutica nacional, de productos desarrollados en su laboratorio.

Números aparte, y hablando de sus realizaciones científicas, Possani ha hecho escuela en la UNAM y en el país. Fue su grupo el que, por primera vez en México, implementó la infraestructura, la capacidad y la experiencia para realizar análisis automatizados de aminoácidos de péptidos y proteínas, la determinación de la estructura primaria de proteínas y la síntesis química de péptidos. Junto con su grupo de investigación, ha avanzado enormemente el conocimiento de la estructura y función de los péptidos tóxicos presentes en el veneno de muchas especies de alacranes mexicanos y de otras regiones geográficas. Uno de sus hallazgos más significativos fue el descubrimiento de las toxinas de alacranes específicas para canales de potasio, como son la Noxiustoxina y la Ergtoxina del veneno del alacrán de Nayarit, Centruroides noxius. No menos importante fue el hallazgo de la Hadrurina, un péptido an- tibiótico encontrado en el alacrán de Guerrero, Hadrurus gertschi y la Escorpina del alacrán africano, Pandinus imperator con actividad microbicida, incluso contra el parásito causante del paludismo. También encontró otros péptidos con actividades biológicas interesantes, como las toxinas específicas para insectos y crustáceos inócuas para mamíferos y con posibles uso como pesticidas. De igual forma, aisló y caracterizó un péptido con actividad antiepiléptica a partir del veneno del alacrán Centruroides limpidus limpidus. El trabajo hecho en colaboración con el grupo del doctor Francisco Bolívar, relacionado con la clonación de los genes que codifican para toxinas del veneno de alacranes fue, y todavía es, otro tema de investigación en el que ha hecho contribuciones muy novedosas. Recientemente, introdujo las técnicas de espectrometría de masas para estudios proteómicos del veneno de alacranes.

El doctor Lourival Possani, también, ha prestado muchos servicios en comisiones evaluadoras: en el CONACyT, dentro del Programa de Posgrado de Excelencia; en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), como miembro evaluador del área II por parte de la Academia Mexicana de Ciencias (tres años) y después dos años consecutivos como invitado para la revisión de solicitudes de inconformidad; en la Dirección General de Asuntos del Personal Académico-UNAM, fue evaluador de los proyectos del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica; y en los institutos de Investigaciones Biomédicas, Fisiología Celular y Neurobiología, y del Centro de Física de la UNAM, en Cuernavaca, como miembro elegido por el personal académico o invitado por la dirección en las comisiones evaluadoras correspondientes. También fungió como miembro de las comisiones del Premio Nacional de Ciencias y Artes y de varios premios universitarios, tanto de la UNAM, como de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue jefe de departamento en los institutos de Investigaciones Biomédicas y de Biotecnología. Ha fungido como miembro revisor de muchas revistas científicas internacionales. Fue consultor, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, en el Instituto Pasteur de Marruecos. Por sus realizaciones y hallazgos científicos fue elegido miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Internacional de Toxinología (IST), para la cual organizó y presidió la realización de dos eventos internacionales. El primero fue el III Congreso Panamericano de la IST, en Oaxtepec, y el segundo fue el XII Congreso Mundial de la misma sociedad realizado en Cuernavaca, en al año 1997. Ha sido invitado, más de 50 veces, a impartir conferencias en congresos nacionales e internacionales. Su labor ha sido reconocida a nivel internacional; así, por ejemplo, recibió una beca de investigación del Instituto Howard Hughes de los Estados Unidos, en dos ocasiones consecutivas durante diez años. Asimismo, obtuvo dos do- nativos importantes de la Organización Mundial de la Salud y uno de la Comunidad Europea. Sumándose a éstos, ha recibido financiamientos de industrias farmacéuticas internacionales como Ciba-Geigy, Schering, Berlex y Glaxo-Wellcome y de compañías mexicanas como el Instituto Bioclon, S.A. de C.V., del Grupo Silanes.

Su labor científica ha sido merecedora de varios premios y distinciones como son: el Premio Universidad Nacional en el área de investigación en ciencias naturales, en el año de 1993 y el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en 1995. En el año 2000, fue nombrado investigador nacional emérito del Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT. Recibió por varios años la cátedra patrimonial nivel I del CONACyT, actualmente transformada a la categoría de investigador nacional de excelen- cia del SNI. También ha sido galardonado con premios de compañías farmacéuticas como el premio Doctor Jorge Rosenkranz del Instituto Syntex y el Premio Nacional de Investigación Científica de Glaxo- Wellcome. En 2005, la Academia de Ciencias de Hungría le otorgó un doctorado honoris causa.

El doctor Lourival Possani, mexicano por resolución propia desde 1976, nació el 9 de julio de 1939 en Santo Angelo, una población rural de Río Grande do Sul, Brasil. En 1966, se licenció en historia natural en la Universidad Federal do Río Grande do Sul en Porto Alegre y, en 1970, obtuvo su doctorado en biofísica molecular en la Facultad de Ciencias D’Orsay de la Universidad de París. Antes de llegar a México, pasó varios años en la Universidad Rockefeller de Nueva York, donde hizo las investigaciones antes mencionadas con el receptor de acetil colina. Durante su estancia en Europa conoció a María Eugenia, una pianista pachuqueña con larga trayectoria docente y admirable mujer por innumerables razones, con la que se casó antes de mudarse a Nueva York. Con María Eugenia procreó tres hijos: Edgar (matemático con doctorado hecho en Inglaterra), Iliana (médica veterinaria) y André (ingeniero con maestría en Alemania). La tercera generación de Possanis incluye ya a dos nietos y a una nieta en camino. Además de la investigación y la familia, Lourival tiene otra pasión que ha logrado, literalmente, cultivar desde hace diez años: un rancho en la Huasteca poblana en la que ya lleva sembrados más de 12 mil especímenes de cedro rojo y caoba; su meta son 17 mil.

Alejandro Alagón Cano


Referencia

Nuestros Eméritos. México D.F. Dirección General de Asuntos del Personal Académico, UNAM, 2007, p.p.479-485.