José Guadalupe Moreno de Alba

Instituto de Investigaciones Filológicas

Durante mis primeros semestres como estudiante de la licenciatura en lengua y literaturas hispánicas escuché repetida- mente el nombre de uno de los profesores: José Moreno. De él, responsable de la cátedra de español superior II, los compañeros —a mediados de la década de 1970— destacaban su profundo conocimiento gramatical, su claridad al impartir clases, su fino sentido del humor, su puntualidad y su caballerosidad, cualidades que habría de constatar más tarde. Además, decían, apenas tenía 35 años y ya era doctor; y su esposa era la maestra Cecilia Gutiérrez. ¿Y qué más sabíamos sus alumnos, del ahora investigador emérito de nuestra entrañable Institución?

José Guadalupe Moreno de Alba, nacido en Encarnación de Díaz, Jalisco (población que lo ha reconocido como uno de sus “hijos pre- dilectos”) realizó sus primeros estudios en la vecina Aguascalientes. Ingresó en 1964 a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para cursar el nivel superior y el posgrado: licenciatura en lengua y literaturas hispánicas (1964- 1967), maestría en letras (lingüística hispánica, 1968) y doctorado en letras (lingüística hispánica, 1969-1970), en cuyos exámenes profe- sionales y de grado, respectivamente, obtuvo la mención honorífica. Gracias a su sobresaliente desempeño en la licenciatura y su vocación por el estudio de la lengua española, su profesor Juan Miguel Lope Blanch, lo invitó a ingresar, en 1967, como investigador becario al recién fundado Centro de Lingüística Hispánica, en 1969 fue pro- movido a investigador y en este mismo año comenzó a dar clase en la Facultad de Filosofía y Letras.

Ahora, en este 2005, el brillante alumno de los también eméritos Juan Miguel Lope Blanch y Rubén Bonifaz Nuño, dos de sus más recordados maestros, cumple 65 años de fructífera vida, 36 de formar investigadores y profesores y 26 de haber ingresado a la Academia Mexicana de la Lengua, a la que desde 2003 dirige.

Después de casi 30 años de haber escuchado, por primera vez una de sus clases, he podido conocer más de mi maestro y dar cuenta, hoy, de algunos de sus importantes logros académicos, por lo que no es ocioso acotar, en primer lugar, que para José Moreno de Alba la labor como universitario sólo puede entenderse al atender con igual pasión a la investigación y a la docencia, fin supremo, ésta, de la UNAM, actividades ambas que hallarán su complemento con el trabajo fundamental de la divulgación y difusión académicas. Al observar su larga y fecunda trayectoria nos percatamos de que ha logrado sobradamente cumplir con su propósito.

Su desempeño en la ciencia lingüística le ha valido el reconocimiento, dentro y fuera de nuestras fronteras como autoridad en el español mexicano y americano, principalmente en el campo de la dialectología y la gramática, tanto desde la perspectiva sincrónica, cuanto histórica. Dentro de su muy extensa bibliografía que incluye más allá de 20 libros y de un centenar de artículos especializados, he de citar siete volúmenes que se han convertido en clásicos para los estudiosos de nuestra modalidad y del español americano, y en referencia obligada para quienes incursionan en estas áreas: Valores de las formas verbales en el español hablado en México; Morfología derivativa nominal en el español mexicano; La prefijación en el español mexicano; Diferencias léxicas entre España y América; Estudios sobre los tiempos verbales; El español en América y La pronunciación del español en México, estos dos últimos empleados también como manuales.

Asimismo, sobresale su participación en los magnos proyectos de carácter colectivo: el Atlas Lingüístico de México y el “Proyecto del habla culta de la Ciudad de México”. Su presencia como ponente en más de 60 congresos internacionales —en muchas ocasiones, plenarista— y las 20 conferencias que como invitado especial ha dado en diversas universidades americanas, europeas y asiáticas, confirman el reconocimiento internacional de que goza. No exagero, por tanto al decir, parafraseando a Terencio, que para José Moreno de Alba nada del español mexicano le es ajeno.

Su preocupación constante por la enseñanza del español en nuestro país, reflejada desde hace décadas en cursos de formación, conferencias, artículos y ponencias, ha propiciado que desde mayo pasado coordine —junto con la doctora Maite Ezcurdia— el proyecto de investigación “Lenguaje, comunicación e identidad” (que forma parte del programa Sociedad y Cultura: México Siglo XXI de la Coordinación de Humanidades) y tenga a su cargo el subproyecto “La enseñanza del español en México”.

Y si recordamos ahora al gran Cicerón quien sentencia que “una cosa es saber y otra muy distinta servir para enseñar” advertimos que, afortunadamente para los quizá ya miles de alumnos que hemos te- nido la oportunidad de tomar alguno de sus cursos, nuestro emérito domina su campo de estudio y también es un excelente profesor. Desde 1967 no ha cesado su labor docente: en nuestra Universidad ha impartido, entre otros, los cursos de: español superior, filología his- pánica, lingüística española e hispanoamericana, español de América, dialectología general y el español de México. Fuera de la UNAM, ha sido catedrático en la Universidad Iberoamericana, El Colegio de México, la Universidad de Sonora, la Universidad de Colima y El Colegio de Sinaloa, y ha sido profesor visitante en la Universidad de Montreal y en Middlebury College (Vermont, Estados Unidos). Director de tesis de licenciatura y posgrado, se le reconoce, además, su valiosa contribu- ción en la formación de profesores de lengua española e investigadores en el área de la lingüística y la filología.

Como entusiasta difusor de la cultura ha participado en mesas re- dondas, conferencias y entrevistas en diversos medios de comunica- ción; asimismo es autor de múltiples textos de divulgación acerca de la lengua española que escritos con un estilo ágil, conservan el rigor científico que caracteriza al doctor Moreno de Alba; gran parte de ellos se han recogido en tres libros: Minucias del lenguaje, Nuevas minucias del lenguaje y Suma de minucias del lenguaje.

Podemos comprobar que su desempeño y aportaciones como alum- no, profesor, investigador y difusor de la cultura universitaria han sido notables, de ahí sus múltiples distinciones y reconocimientos recibidos. Baste citar los siguientes: en 1986 recibió, para investigación, una beca Fulbright del Gobierno de los Estados Unidos; en junio de 1999 el Gobierno del Reino de España le otorga la condecoración de la Orden Civil Alfonso X el Sabio, en grado de Gran Cruz; en febrero de 2003 es designado investigador nacional emérito; en noviembre de 2003 recibe el Premio Universidad Nacional 2003 en investigación en humanidades; en este año es nombrado investigador emérito del Instituto de Investigaciones Filológicas.

En suma, José Moreno de Alba tiene tanto en la cátedra, cuanto en la investigación; en sus escritos y conferencias y en la conversación cotidiana, la cada vez más escasa virtud de transformar lo difícil, en sencillo; lo complejo, en comprensible; virtud que requiere de la inteligencia que garantiza el dominio del lenguaje, pero sobre todo —considero— de riqueza espiritual, equilibrio y sentido del humor que le permiten disfrutar de una existencia plena junto a Cecilia, Mauricio y Rodrigo, y gracias a ellos.

Gloria Estela Baez Pinal


Referencia

Nuestros Eméritos. México D.F. Dirección General de Asuntos del Personal Académico, UNAM, 2007, p.p. 459-462.