Manuel Peimbert Sierra

Instituto de Astronomía

Siendo estudiante del primer año de la licenciatura en física en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se acercó al maestro Guillermo Haro, quien le propuso un proyecto de investigación. Este era un proyecto árido, pues representaba hacer una revisión al microscopio de un millar de placas fotográficas, para determinar si se encontraban objetos que correspondieran a lo que se llaman nebulosas planetarias. La revisión de cada una de ellas requería de tres a cuatro horas de trabajo. Manuel Peimbert entusiasmó a dos compañeros (Gerardo Bátiz y Rafael Costero) con quienes invirtió muchas horas de trabajo para hacer la tediosa búsqueda y fue tal su interés que llegó hasta la publicación de dos listas de objetos que no habían sido identificados previamente. Estas listas incluyen 24 nebulosas planetarias que se conocen como Peimbert-Bátiz y Peimbert-Costero. Esta experiencia le despertó una gran avidez por la investigación, misma que no ha disminuido 46 años después.

Nacido en el Distrito Federal, realizó su educación en escuelas públicas de esta ciudad: en la escuela primaria Alberto Correa y en la Escuela Secundaria número 3, Héroes de Chapultepec, ambas de la Secretaría de Educación Pública, continuando los estudios en la recientemente inaugurada Escuela Nacional Preparatoria número 5 de la UNAM, en Coapa. Posteriormente, estudió la licenciatura en física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, de la que obtuvo el título en 1962, a la edad de 21 años. Con una beca del Instituto Nacional de la Investigación Científica (antecedente del CONACyT) fue a la Universidad de California en Berkeley a realizar sus estudios doctorales. En esta institución aprovechó el contacto con diversos jóvenes profesores y posdoctorantes con quienes llevó a cabo un conjunto de investigaciones sobre el gas interestelar en nuestra galaxia y otras galaxias. Preparó su tesis bajo la dirección de George B. Field, sobre el tema de nebulosas gaseosas, y al mismo tiempo colaboró con otros investigadores en temas afines. Al terminar su tesis, ya contaba con diez publicaciones arbitradas y había sido invitado a participar en la elaboración de un capítulo de revisión. Una vez obtenido el título, en 1967, fue contratado un año en la misma institución en calidad de investigador posdoctoral.

Al regresar a México en 1968, se reincorporó como investigador al Instituto de Astronomía e inició la impartición de cursos en la Facultad de Ciencias. Fue ese año cuando estalló el conflicto estudiantil popular, y Manuel, siendo un joven profesor con grandes inquietudes, participó en el mismo en forma muy activa como representante del Colegio de Profesores de la Facultad de Ciencias a la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas.

El trabajo principal de Manuel Peimbert ha sido determinar con gran precisión las abundancias de los elementos en regiones de formación estelar, en nebulosas planetarias y en remanentes de supernova. Sus contribuciones se inscriben dentro de uno de los temas principales para el desarrollo de la astronomía en los últimos 50 años, que ha sido la comparación entre las abundancias observadas y las predichas por las teorías astrofísicas principales. Esto se refiere a la evolución estelar, la evolución galáctica y la evolución del Universo en su conjunto. En la ciencia, en diferentes momentos, las preguntas a resolver son distintas; por ejemplo en la década de 1960 la interrogante más importante era si la proporción de helio a hidrógeno en los distintos objetos del Universo era o no la misma. Manuel Peimbert contribuyó significativamente a demostrar que efectivamente, tanto en las nubes de otras galaxias, como en los cúmulos globulares de nuestra galaxia, ese cociente es esencialmente el mismo. Más tarde, propuso que aunque la pro- porción de helio es semejante, existen leves diferencias entre distintos objetos lo que nos permite derivar la proporción de helio después de la gran explosión y que ésta ha ido aumentando gradualmente. Él y sus colaboradores obtuvieron la primera determinación precisa de la abundancia del helio primordial, determinación que tiene implicaciones para la cosmología y la física de partículas. Ahora se ha concentrado principalmente en el estudio de la formación de los elementos químicos y a la evolución de las galaxias y el Universo observable en su conjunto.

Su producción de artículos ha sido muy abundante, pues ha sido autor de más de 200 trabajos originales de investigación, estos trabajos han sido ampliamente reconocidos y a la fecha reúnen más de once mil citas en la literatura científica internacional. Aunque las observaciones que ha realizado han sido preferentemente con telescopios ópticos, su investigación ha sido variada e incluye observaciones con radiotelescopios y con telescopios a bordo de satélites artificiales. Su investigación cubre, también, aspectos teóricos de los diversos problemas, así como las relaciones con temas astronómicos cercanos.

En la búsqueda de diversas respuestas a su investigación, ha participado en publicaciones con más de una centena de diferentes colaboradores. De entre éstos, más de 40 han sido de menor edad, lo que le ha brindado el placer adicional de la interacción con ideas frescas. A su vez, estos trabajos han ayudado a la formación profesional de no pocos de estos colegas.

Su actividad lo ha llevado a formar parte de diez sociedades científicas, nacionales e internacionales, en varias de las cuales ha tenido responsabilidades directivas. Entre las nacionales, se encuentran: la Academia Mexicana de Ciencias y la Sociedad Mexicana de Física (en la que fue director de la Revista Mexicana de Física); entre las extranjeras están: la American Astronomical Society (en la que fue consejero) y entre las internacionales están: la Unión Astronómica Internacional (en la que fue vicepresidente), que es la organización mundial de astrónomos profesionales, y que cuenta con alrededor de diez mil miembros y la Academia de Ciencias del Tercer Mundo (en la que fue vicepresidente), organización representativa de los mejores científicos de todos los países del mundo que agrupa, aproximadamente, a 500 investigadores de países en desarrollo y a 125 miembros de países desarrollados.

El reconocimiento al trabajo de Manuel Peimbert se ha manifestado en un conjunto de distinciones recibidas. Entre ellas mencionaré: el Premio de Ciencias de la Academia Mexicana de Ciencias en 1971 y el Premio Nacional de Ciencias en 1981; en ambos casos, a la fecha, es la persona más joven en obtener estos premios. Asimismo, en 1988 obtuvo el Premio Universidad Nacional en el área de investigación en ciencias exactas. En 1987 fue elegido miembro de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos (The Nacional Academy of Sciences), selección que fue justificada con la siguiente mención: “Por haber aportado nuevas ideas y mayor precisión en la determinación de las abundancias de los elementos en las nebulosas gaseosas de nuestra galaxia y del resto del Universo”. Fue elegido miembro asociado de la Royal Astronomical Society de Gran Bretaña en 1989 y de El Colegio Nacional, en nuestro país, en 1992. En fecha reciente, fue elegido miembro extranjero de la American Philosophical Society, sociedad multidisciplinaria que en 2004 agrupaba a 766 de los más distinguidos intelectuales de Estados Unidos y a 146 extranjeros.

Una de sus grandes satisfacciones es impartir clases en la Facultad de Ciencias, ya que disfruta mucho el contacto con los jóvenes estudiantes. Esta actividad la ha llevado a cabo sin interrupción desde 1968. Es de los maestros que llegan diez minutos antes de la hora, y que no falta bajo ninguna circunstancia. Son numerosas las tesis de licenciatura, maestría y doctorado que ha dirigido y en todas ellas pone gran entusiasmo y cuidado en la preparación del alumno.

Su labor de difusión ha sido extensa, impartiendo interesantísimas conferencias dirigidas al público en general, tanto en el Distrito Federal, como en otros estados de la república. Asimismo, ha coordina- do la elaboración de varios libros de popularización de la astronomía.

Ha realizado una intensa labor en muchos cuerpos colegiados de la propia UNAM, como son muchas de las comisiones internas del Instituto de Astronomía, así como la representación ante cuerpos colegiados universitarios como consejero universitario y consejero representante al Consejo Técnico de la Investigación Científica. Ha forma- do parte de comisiones dictaminadoras de diferentes dependencias, de la Comisión de Becas de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico, entre otras. En el año 2000 fue designado miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, responsabilidad que ocupa a la fecha.

Una semblanza de Manuel Peimbert no puede dejar de señalar que en todo momento ha tenido una gran preocupación por los problemas sociales del país, por lo que ha participado en política universitaria y nacional, en defensa de causas que ha considerado justas.

Manuel Peimbert es un hombre sencillo, amable, dedicado a su trabajo, que vive en su cubículo, y que llega a éste todos los días, incluyendo los sábados, siempre optimista, silbando su danzón favorito.

Silvia Torres Castilleja


Referencia

Nuestros Eméritos. México D.F. Dirección General de Asuntos del Personal Académico, UNAM, 2007, p.p. 497-501.

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