José de Jesús Bazán Levy

Dirección General Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades

Cuando el doctor José de Jesús Bazán se incorporó a la docencia en la UNAM tenía ya una sólida formación académica, que lo respaldaba sobradamente para construir una brillante carrera universitaria en el ámbito de las humanidades. Había cursado las licenciaturas en filosofía y teología en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, entre 1958 y 1965, y el doctorado en Estudios Latinoamericanos, en la especialidad de Letras, entre 1965 y 1970 en la Universidad de París. Además, había participado en diversos seminarios de literatura, lingüística y semiología durante su estancia en La Sorbona.

Con esos antecedentes, resultó sorprendente la decisión que el doctor Bazán tomó unos meses después, al incorporarse a la vida académica en la UNAM: abrazar con entusiasmo la docencia en el nivel bachillerato, en el Colegio de Ciencias y Humanidades, creado el 26 de enero de 1971, cuando apenas había regresado de su larga estancia en Europa. Participó en los cursos para aspirantes a profesor y formó parte de la generación de profesores fundadores del Colegio. ¿Cuál fue la razón profunda de esta decisión? Que la vocación humanista de José Bazán estaba engarzada en otra vocación, que progresivamente se iría mostrando en cada opción que él tomaría: la de educador. Por esa vocación, la obra magna de José Bazán no es un libro, ni un descubrimiento científico, sino su contribución a la construcción de una institución educativa. Su trayectoria universitaria está formada por la animación de multitud de procesos de formación de profesores, revisión y actualización curricular, organización académica, producción editorial, planeación y evaluación de la docencia. En cada acción emprendida por él se puede descubrir la pasión de un educador, dispuesto a trabajar incansablemente para ofrecer a los alumnos del Colegio de Ciencias y Humanidades mejores condiciones para el aprendizaje.

El inicio de la trayectoria de José Bazán en el Colegio fue en el ámbito de la enseñanza del Lenguaje, en el Área de Talleres de Lectura y Redacción, aunque cabe mencionar que ha mantenido simultáneamente una rica actividad docente en la Facultad de Filosofía y Letras, tanto en la licenciatura como en el posgrado.

Al incorporarse al Plantel Naucalpan le encomendaron la Jefatura del Área de Talleres, donde asumió entre 1971 y 1973 la organización y coordinación del trabajo académico con predomino de modalidades colegiadas. Las actividades coordinadas incluían el estudio y la puesta en operación de los programas, la elaboración y circulación colegiada de materiales didácticos, la formación de profesores y la solución de conflictos en los grupos. Además participó en la elaboración de los programas de Taller de Lectura, de la propuesta para los cursos de selección de nuevos profesores y de los objetivos de las materias de Taller de Lectura y Taller de Redacción de los cuatro primeros semestres, en colaboración con la Comisión de Nuevos Métodos de Enseñanza. Este trabajo impulsó asimismo la elaboración conceptual de la función e importancia de las habilidades en el modelo educativo del Colegio y de la peculiaridad del Área de Talleres en el mismo.

El trabajo desarrollado por el doctor Bazán en el CCH lo llevó a concebir y coordinar el Programa Nacional de Formación de Profesores de Lectura, Redacción y otros Procedimientos para el Estudio, entre 1986 y 1995. Dicho programa se basó en las concepciones de los Talleres de Lectura y Redacción del Plan de Estudios del CCH: las prácticas y las habilidades de la lectura y redacción, como centro del aprendizaje del área; la importancia central de la actividad del alumno; la libertad de selección de textos frente a las opciones tradicionales. Además, el Programa contenía una concepción de la formación de profesores que tomaba como base los conocimientos que ya tenía el profesor y su práctica, que mostraba una de las convicciones fundamentales del doctor Bazán: la confianza en la trayectoria académica de quienes se iban incorporando al Colegio como punto de partida para su enriquecimiento.

En esta línea de trabajo, José Bazán elaboró decenas de documentos dirigidos a orientar la docencia, dirigió cuatro tesis de licenciatura, nueve de maestría y cuatro de doctorado, participó en la revisión y fungió como sinodal de más de cuarenta tesistas y tiene actualmente en curso la dirección de varias más, impartió personalmente una veintena de cursos para profesores y organizó casi treinta cursos y programas de formación para profesores. La enumeración no es exhaustiva, pero da idea de una intensa actividad académica en el ámbito de la enseñanza del lenguaje, que todos los educadores reconocen como pilar del desarrollo de las habilidades intelectuales de los alumnos.

El trabajo desarrollado por el doctor Bazán desde su incorporación al Colegio lo hizo candidato idóneo para ocupar puestos de dirección académica: así, fue nombrado Secretario Académico del Plantel Naucalpan (1973-1975), Director del mismo plantel (1975-1983), Secretario de Divulgación y de Planeación del Colegio (1983-1988), Director de la Unidad Académica del Ciclo de Bachillerato (1989-1997) y, finalmente, primer Director General del CCH (1998-2006). Todas esas designaciones respondieron a una trayectoria de pasión, entrega y creatividad, y a una gran capacidad de liderazgo democrático, nacido de la construcción de consensos en una comunidad que fue madurando, junto con la figura de José Bazán, a lo largo de 35 años.

Durante ese tiempo, sus aportaciones son incontables, pero quisiera subrayar dos que resultaron fundamentales para la vida académica y el desarrollo institucional del Colegio: el impulso y la conducción del proceso de actualización del plan y los programas de estudio, y el aliento sostenido a la reflexión académica de sus profesores, recogida en dos publicaciones que tuvieron un mismo propósito en dos etapas diferentes de la vida de nuestra institución: Cuadernos del Colegio y Eutopía.

La actualización curricular de nuestro plan de estudios fue una labor ardua y compleja: más allá de un proceso largo, que requirió hacer propuestas abiertas a la discusión y el enriquecimiento por parte de una comunidad especialmente crítica, que supuso construir con cuidado varias aproximaciones a un planteamiento capaz de obtener consensos, que exigió múltiples reuniones, debates, documentos de análisis y de síntesis y un permanente esfuerzo de difusión de lo que se iba logrando, materializado en más de un centenar de cuadernos publicados por la Gaceta CCH, la magnitud de la tarea puede aquilatarse en términos cualitativos: se trataba de lograr que una comunidad educativa radicalmente identificada con su proyecto original y con su materialización en un plan de estudios se atreviera a modificarlo para que fuera un instrumento eficaz ante nuevas realidades, en particular ante un perfil diferente de los estudiantes de bachillerato y ante las nuevas exigencias del desarrollo del conocimiento y la tecnología en un mundo prodigiosamente articulado por las telecomunicaciones y la informática. El reto era enorme: ¿cómo responder a las nuevas necesidades de nuestros alumnos, sin desdibujar por ello la identidad de una institución que se reconoce en el proyecto original que le dio vida? El carisma, la capacidad y la apertura de José Bazán resultaron un sólido punto de apoyo para lograr la transformación requerida sin perder la esencia del Colegio. Animó el proceso desde la claridad de su visión y desde la inquebrantable disposición a escuchar e incorporar planteamientos alternativos. No aceptó el camino de las modificaciones sostenidas en la fuerza de la autoridad, sino que buscó pacientemente los acuerdos, las formulaciones que pudieran recoger diferencias y sintetizar oposiciones, los mecanismos que permitieran la expresión, la discusión y la elaboración de conclusiones. El resultado fue una actualización del plan de estudios que reconoció la vigencia de las concepciones originales y al mismo tiempo modificó las condiciones de aprendizaje y enseñanza para lograr que nuestros alumnos desarrollaran las habilidades intelectuales que nuestro mundo exige en la actualidad: búsqueda, comprensión, análisis e interpretación de la información; capacidad de síntesis y relación; posibilidad de compartir los conocimientos a través de una expresión clara; desarrollo de la creatividad; pensamiento crítico frente a las ideas que generan y promueven los medios de comunicación.

Todo eso no se consigue sólo desde una labor eficaz de dirección: se requiere contar con la confianza de una comunidad en sus liderazgos, y ésta no se recibe con una designación, sino que se construye cotidianamente desde la capacidad de generar ideas que iluminan la tarea de otros, y que articulan acciones porque convocan voluntades. Tales fueron los frutos de un prolongado esfuerzo de difusión de las reflexiones, las propuestas y las experiencias de los profesores del Colegio en dos publicaciones que tuvieron un común denominador: Cuadernos del Colegio y Eutopía. La primera alcanzó 40 números y la segunda ocho. Entre las dos generaron un ambiente de reflexión que imperceptiblemente preparó a la comunidad del Colegio para emprender su transformación.

Las instituciones de educación media superior en México, especialmente las públicas, tienen ante sí un reto enorme: formar a los mexicanos para que impulsen los cambios que nos permitan vivir mejor. Esto nos exige hacer mejor las cosas, y ser cada día más eficientes; nos exige creatividad y audacia, compromiso y dedicación; nos exige abandonar modelos caducos, innovar, investigar, buscar; nos exige la conciencia de que no podemos lograrlo solos, sino con otros que tienen los mismos propósitos; nos exige compartir lo que somos y hemos logrado, y aprender de otros estilos y otras experiencias. Las publicaciones que alentó el doctor Bazán generaron un espacio adecuado para todo eso. En este sentido, podemos decir que muchos en el Colegio hemos sido discípulos de José Bazán sin haber estado en un aula con su guía. Nos enseñó a crecer con libertad e inteligencia, a aprender de los demás sin menospreciar nuestra propia experiencia y nuestros conocimientos; nos impulsó al riesgo de la transformación sin renunciar a la fidelidad a nuestro origen.

El Colegio de Ciencias y Humanidades es, sin duda, obra de una comunidad universitaria vasta, generosa y comprometida, pero tiene huellas indelebles de quienes lo han moldeado con su lucidez, su entrega y su indeclinable compromiso de educadores. Tal es el caso de José Bazán Levy, con toda justicia primer Profesor Emérito del Colegio.

José Eduardo Robles Uribe
Profesor del CCH


Referencia

http://www.100.unam.mx/images/stories/universitarios/dhc/PDF/bazan-levy-jose-de-jesus.pdf.