Thomas Henry Seligman Schurch

Instituto de Ciencias Físicas en Cuernavaca, Morelos

Thomas Henry Seligman Schurch ha dedicado su vida al estudio de la dinámica no-lineal y el caos cuántico, interese que no sólo se reflejan en los cientos de artículos que ha publicado, sino en su trayectoria, que tiene mucho de dinámica y poco de caótica. Nacido en Suiza en 1944, Seligman pronto encontró que la ciencia requiere un poco de disposición y mucho de pasión, lo que explica que desde joven comenzara su peregrinar por distintos países en busca de conocimiento. Basilea, Moscú, Copenhague, Colonia, Tubingia, Trieste y la Ciudad de México han sido sólo algunos de los lugares donde tuvo residencia como estudiante y profeso, hasta que finalmente hizo de México su hogar y patria.

Físico de profesión y profesor de vocación, ha formado ya a muchas generaciones de profesionales, tanto nacionales como extranjeros, que desde siempre han reconocido su compromiso, empeño, talento y, sobre todo su osadía científica, que lo ha llevado, por ejemplo, a proponer nuevos conceptos sismológicos o a innovar en la llamada teoría de la información.

Cuando apenas acababa de salir de la adolescencia y ya a punto de terminar la primera etapa de su formación universitaria, el investigador del Instituto de Ciencias Físicas ya destacaba por su curiosidad y entusiasmo por la teoría fenomenológica de la dispersión, tema de su tesis de licenciatura. Fue esa misma inquietud la que hizo que poco después se interesara por el trabajo de Marcos Moshinsky, catedrático de la UNAM, a quien conoció en Italia y siguió a México para estudiar un posdoctorado.

La relación con Moshinsky resulto fecunda y con el tiempo fue evolucionando, pues quien en un principio fue fuente de inspiración, más tarde se convirtió en tutor y finalmente se volvió un colega con el que colaboró en diversos trabajos que siguen siendo un referente para las nuevas generaciones.

Pese a que hay quienes cuestionan la utilidad de la llamado física teórica o abstracta frente a la llamada experimental o práctica, Seligman ha demostrado que más que áreas irreconciliables se trata de aspectos complementarios. Ejemplo de esto es que a partir del sismo de 1985, el académico aplicó algoritmos desarrollados para el estudio del caos en cavidades y logró comprender mejor el comportamiento telúrico del Valle de México, hecho que implicó un cambio de paradigmas en la sismología.

Seligman es uno de los especialistas mexicanos más citados y reconocidos en el mundo. y el impacto de su obra sólo rivaliza con la trascendencia de su labor como promotor de la investigación. De hecho, desde su llegada al país (hace ya más de tres décadas) ha mostrado una disposición constante para abrirle camino a la ciencia y combatir uno de los vicios que desde siempre han aquejado al país: la centralización del saber.

Para ello, el académico de la Facultad de Ciencias ha impulsado la creación de diversos centros a lo largo de la Republica, como el Laboratorio del Instituto de Física y la Unidad del Instituto de Matemáticas de la UNAM (ambos en Cuernavaca), el Centro Internacional de Física y Matemáticas, el Departamento de Física de la Universidad de Guadalajara, y la Academia de Ciencias de Morelos.

Pero Seligman sabe que para que el conocimiento se desarrolle no basta con abrir brecha y crear nuevos espacios, también es necesario ten puentes. Por ello, el suizo naturalizado mexicano se ha dado a la tarea de organizar, cada año, diversos encuentros, congresos y talleres que convocan a especialistas de todo el mundo y fomentan el diálogo de la ciencia mexicana con las vanguardias internacionales.

Entre otras distinciones, el integrante de SNI se ha hecho merecedor a reconocimientos como el Premio Universidad Nacional en Investigación en Ciencias Exactas, la Medalla Marcos Moshinsky, el Premio Nacional de Ciencias y Artes y el nombramiento al Wissenchaftskolleg, además de que fue el primer mexicano en recibir el galardón alemán Alexander von Humboldt.

El título de Investigador Emérito recién otorgado por la UNAM es el reconocimiento a una vida consagrada no sólo a la Universidad Nacional, sino también al progreso de México, aunque de ninguna manera significa la culminación de una obra, porque la curiosidad científica de Seligman siempre lo ha llevado a explorar nuevos terrenos, como la estadística, entropía y, últimamente la computación cuántica, un tema del que hasta ahora se sabe poco, pero en el que el académico aún tiene mucho que decir.



Referencia

Omar Páramo. Entrevista: Día del Maestro. Thomas Henry Seligman: innovador de la teoría de la información. Gaceta UNAM. Suplemento Especial.Reconocen a 41 universitarios. Ciudad Universitaria 18 de mayo de 2009. pág. XVI.