José Adolfo Rodríguez Gallardo

Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información

El trabajo del doctor José Adolfo Rodríguez Gallardo es especialmente relevante, pues con su visión y su desempeño logró que la práctica bibliotecaria se convirtiera en una disciplina académica en México y a nivel Internacional; al menos con nuestro país y en América Latina la bibliotecología se concebía como una práctica bibliotecaria para el desarrollo de las actividades de las bibliotecas. Su labor permitió dar un giro al no concebir el trabajo bibliotecario como un proceso rutinario de actividades, sino como una disciplina dinámica que se estudia e investiga y que su ámbito no se circunscribe a lo que sucede dentro de los muros de la biblioteca, comprendiendo que la información es un ciclo que ofrece conocimiento nuevo, el cual es organizado, divulgado, consultado, utilizado y transformado en nuevo conocimiento. La actividad bibliotecaria, aunque estrechamente relacionada con la investigación, Rodríguez Gallardo mostró que la disciplina bibliotecológica contaba con principios y métodos científicos que posibilitan la expansión del conocimiento y la reflexión sobre procesos recientes o antiguos.

Su formación humanística contribuyó en gran medida a que los planteamientos para visualizar el contenido de la disciplina fuera diferente a los predominantes en ese momento. Rodríguez Gallado fue un estudiante que tuvo el gran privilegio de ser alumno de distinguidos humanistas como José Gaos, Luis González y González, Juan Ortega y Medina, Silvio Zavala, Leopoldo Zea, Luis Villoro, entre otros, situación que le permitió replantear a la disciplina como una parte importante de las humanidades y que ese enfoque se vio consumado en su obra Formación Humanística del Bibliotecólogo. Hacia su recuperación, tesis doctoral en pedagogía, que después se convirtió en un libro, el cual cuenta con dos ediciones. Este Trabajo en pedagogía aborda un tema sobre la formación de bibliotecarios con un sentido humanista.

La formación Académica del doctor Rodríguez Gallardo ha contribuido a este enfoque, maestro en Historia (equivalente a la licenciatura) por El Colegio de México en 1964, maestro en Bibliotecología por la Universidad de Texas en Austin, EUA, en 1970 y doctor en Pedagogía en 1998 por nuestra Universidad, la cual le ha permitido tener una visión muy amplia del quehacer bibliotecario.

En congruencia con el proyecto académico de considerar a la disciplina en el campo de la Investigación impulsó la creación del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, hace casi 30 años, y del cual fue su director fundador. El establecimiento de esta instancia de investigación posibilitó la incorporación de jóvenes bibliotecólogos mexicanos que han demostrado su madurez con su producción bibliográfica y su incorporación al Sistema Nacional de Investigadores. Del total de investigadores del Centro, un poco más de la mitad han sido sus alumnos y ha sido director o ha participado como cotutor en la elaboración de sus tesis. Estos alumnos han sido los promotores de proponer esta distinción al doctor Rodríguez Gallardo y de promover ante las instancias apropiadas para que le sea concedido el reconocimiento como investigador emérito. En el Centro se formaron un grupo de bibliotecarios latinoamericanos que han fomentado la investigación bibliotecológica en sus respectivos países.

La calidad de su obra como investigador se muestra en su producción bibliográfica. Cabe destacar que su producción no se ha visto detenida por su labor como dirigente del Sistema Bibliotecario de la Universidad.

Su trabajo de investigación ha generado productos relevantes, entre los que se encuentran nueve libros de autoría individual, tres libros en coautoría, cuatro capítulos de libros, dos compilaciones, tres libros como coordinador, uno en colaboración, 45 ponencias publicadas en memorias y cuatro en coautoría, 13 artículos publicados en revistas internacionales de prestigio, 34 artículos publicados en revistas nacionales de prestigio y tres en coautoría, dos audiovisuales, nueve reseñas, tres traducciones, dos informes, un reporte técnico y 48 conferencias. Obtuvo su nombramiento de investigador titular “C” de Tiempo Completo en la Dirección General de Bibliotecas desde 1976, posteriormente, con la creación del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas su plaza de investigador titular “C” de Tiempo Completo en la Dirección General de Bibliotecas desde 1976, posteriormente, con la creación del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas su plaza de investigador fue transferida al mismo en 1981.

Durante los cuatro y medio años (agosto de 2003 a enero de 2008) en que fue coordinador del Programa de Bibliotecología y Estudios de la Información, logró que la eficiencia Terminal pasara de ser una de las más bajas del posgrado de la UNAM a más de 60%, con lo cual se obtuvo que tanto el programa de doctorado como el de maestría, estén acreditados por el CONACyT como programas de excelencia. Cabe destacar que los niveles de exigencia no fueron disminuidos, más bien consiguió la elevación de la titulación mediante el seguimiento de los trabajos de los estudiantes y los tutores mediante reuniones periódicas y solventando los problemas académicos y administrativos que impidiera la titulación.

Estableció la primera maestría a distancia con que contó la UNAM, la cual ha beneficiado a numerosos bibliotecarios e instituciones, sobre todo el interior del país que no cuentan con programas de estudios formales de bibliotecología. El doctor Rodríguez Gallardo ha dirigido 25 tesis (nueve de licenciatura, 14 de maestría y dos de doctorado). Ha sido cotutor de siete tesis de doctorado. Asimismo, participó como sinodal en 49 exámenes profesionales y de grado.

Por último, su labor como docente es relevante, pues ha formado a un gran número de bibliotecarios que realizan la práctica profesional con gran calidad, además de su labor en la formación de investigadores.

Fue el doctor Rodríguez Gallardo quien planteó, desde 1973, la necesidad de academizar el trabajo bibliotecario de la UNAM y como resultado de ello se incorporaron al trabajo bibliotecario técnicos académicos que han cambiado la calidad de los servicios que ofrece la UNAM a su comunidad. Su enfoque humanístico no ha sido un obstáculo para el Sistema Bibliotecario de la UNAM haya sido pionero en el uso de la tecnología de la información, ya que impulso el desarrollo de programas de cómputo y la creación de bases de datos como LIBRUNAM, que fueron de las primeras bases que se hicieron en México y en Latinoamérica. Ha continuado impulsando la utilización de la tecnología de la información para lograr que el conocimiento llegue a un número mayor de personas, que éstas lo hagan de forma rápida y organizada y desde cualquier parte del mundo que se encuentre el usuario. Adolfo Rodríguez Gallardo no concibe que los aspectos humanísticos de la disciplina se encuentren enfrentados al uso de la tecnología, sino que estos dos aspectos importantes se complementen y no se excluyan.

La visión de transformar la práctica bibliotecaria en una disciplina humanística sujeta de ser investigada ha producido que en algunos países latinoamericanos se establezcan centros de investigación semejantes al Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas de la UNAM, el que ha participado en la formación de sus investigadores y en el establecimiento y definición de sus líneas de investigación.

Fundó dos revistas, una Investigación Bibliotecológica dedicada a difundir trabajos de punta en el ámbito bibliotecario y la otra, una revista de divulgación que tiene por título Biblioteca Universitaria. Adicionalmente, es miembro de nueve consejos editoriales de revistas de investigación y funge como revisor de trabajos de otras más.

Sus actividades académicas han sido objeto de diversos reconocimientos, tanto nacionales como internacionales, por la calidad de su trabajo como investigador y como director del Sistema Bibliotecario de la UNAM. En 2008, fue distinguido por la International Federation of Library Association and Institutions (IFLA) al entregarle la Medalla de Honor por su destacada labor en la misma, por su trascendente e incansable quehacer en el ámbito bibliotecario, por su aporte disciplinario y profesional, por hacer visible el desarrollo de las bibliotecas y el trabajo de los bibliotecarios en América Latina y el Caribe. En este mismo año, se le otorgó el reconocimiento “Forjadores de la Bibliotecología Iberoamericana” por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). En 1994, la Asociación Mexicana de Bibliotecarios, AC (AMBAC) lo nombró socio honorario. En este mismo año, en Estados Unidos de Norteamérica fue reconocido como “Miembro distinguido” de The Marquis Who´s Who Publications Board. En 1991 ingresó al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en donde, desde el año 2008, le ha sido asignado el nivel III por su trayectoria y producción científica. Participa en el Programa de Primas al Desempeño Académico del Personal de Tiempo Completo de la UNAM, programa en el que tiene asignado el nivel D desde 2007. Además, es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), en la que uno de los tres bibliotecólogos que forman parte de ella. Igualmente, es miembro de la International Federation of Library Association and Institutions (IFLA) con sede en los Países Bajos, de la American Library Association (ALA), ambas con sede en Estados Unidos de Norteamérica, y de la Asociación Mexicana de Bibliotecarios (AMBAC) y el Colegio Nacional de Bibliotecarios (CNB), con sede en México.



Referencia

Publicación: Profesores e Investigadores Eméritos 2011. Universidad Nacional Autónoma de México 2011. p.p. 30-34.