Carlos Roberto Martínez Assad

Instituto de Investigaciones Sociales

El doctor Carlos Martínez Assad ha sido un investigador dedicado y comprometido a lo largo de su vida académica con más de 40 años de antigüedad en la UNAM. Mientras realizaba sus estudios de licenciatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales comenzó sus tareas de investigación como analista en la Dirección General de Información de la UNAM en 1967. Formó parte de la primera generación de estudiantes del Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras (CELE). Participó en el análisis de los movimientos estudiantiles en el mundo y en las encuestas de opinión a los universitarios; asimismo formó parte del equipo que creó el archivo del Movimiento estudiantil de 1968 (resguardando en el IESUNAM).

Su tesis de licenciatura fue producto de una investigación de campo de un año en el Valle del Mezquital, tarea en la que fue apoyado por el Centro de Estudios del Desarrollo, dirigido entonces por el antropólogo Ricardo Pozas Arciniega, en la misma Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Se recibió de sociólogo con mención honorífica y en dicha Facultad obtuvo su primer nombramiento como investigador. Luego realizó el diplomado sobre “Actualización del problema indígena”, una especialización coordinada por la Facultad de Filosofía y Letras, del Instituto Nacional Indigenista y el Premio Indígena del Valle del Mezquital. Los cursos fueron impartidos por Arturo Warman, Salomón Nahmad, Guillermo Bonfil, Mercedes Olivera y Margarita Nolasco, entre otros. Una beca promovida por ese organismo le permitió preparar la publicación de la tesis como libro por la UNAM.

Inició su labor docente desde 1967 como ayudante de profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la que posteriormente adquirió el nombramiento de profesor de tiempo completo. Hasta el día de hoy es profesor del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UNAM. Enriqueció los estudios regionales impartiendo cursos en El Colegio de México, en el Instituto José María Luis Mora, en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la Universidad Estatal de Arizona y en las universidades Iberoamericana, del Estado de México, de Oaxaca, de Guadalajara, de Colima, de Puebla y de Veracruz. En la Facultad de Ciencias Políticas ha dirigido varias tesis relativas a la problemática de la ciudad de México en el tránsito hacia la democracia y las relaciones territoriales que el centralismo político ha generado, así como los cambios del sistema federalista. Ha dirigido igualmente numerosas tesis de historia contemporánea que privilegian el enfoque regional y que por lo general se ubican en los periodos del Porfiriato, la Revolución y la Posrevolución.

Ha participado en decenas de exámenes de grado en la UNAM y en otras universidades e instituciones de educación superior, contribuyendo de manera notable en la formación de estudiantes en los campos frecuentados, en particular el enfoque regional para entender los problemas nacionales del pasado y del presente, los problemas intrínsecos del cambio político, así como los cambios socioculturales en la ciudad de México.

Fue becado por la UNAM y por el Ministerio de la Educación de Francia para realizar estudios de doctorado en la Educación de Francia para realizar estudios de doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales en Paris VII, bajo la dirección de Alain Touraine (1973-1976). Logró su doctorado con una tesis sobre tres movimientos caciquiles de interés en la historia de México y obtuvo el doctorado con mención Trés bien.

A su regreso a México, se incorporó al Instituto de Investigaciones Sociales (IISUNAM) donde inició sus investigaciones sobre la temática “Los movimientos político-regionales en México”. Asimismo, casi de inmediato, fue nombrado coordinador del área de Sociología Política para apoyar las tareas de organización y de difusión de la investigación. Después de desempeño como jefe del Departamento de Publicaciones desde donde coordinó la Revista Mexicana de Sociología durante tres años.

En su trabajo institucional destacó como director del Instituto de Investigaciones Sociales (1938-1989), donde puso especial énfasis en la publicación de la revista antes mencionada, de la cual había sido editor anteriormente, como órgano de debate de los procesos y las tendencias de análisis que prevalecieron durante esos años en la sociología y en la ciencia política: el Estado autoritario, los cambios en las formas de dependencia, las varias expresiones de la sociología (urbana, agraria, regional, electoral, cultural, histórica, etc.), el debate sobre las ideas y las metodologías de investigación, las miradas sobre México y América Latina, así como los nuevos movimientos sociales. Como director contribuyó en el fortalecimiento de nuevas instituciones vinculadas a la formación de científicos sociales: el Instituto de Investigaciones Sociales en la Universidad de Guadalajara, el de Sociológicas en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, en la Universidad Autónoma de Querétaro, y reforzó programas de estudios de posgrado en la Universidad Autónoma del Estado de México, así como en la Universidad de Colima. Para algunos de esas actividades se obtuvo el apoyo del Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (COMECSO), organismo que alentó con sede en el Instituto de Investigaciones Sociales. Asimismo, como miembro institucional del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) (1984-1994), contribuyó a su funcionamiento a través de la búsqueda de apoyos institucionales en México y la colaboración en los programas de trabajo en diferentes países de América Latina. También presentó iniciativas para realizar varios congresos internacionales como socio de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) y otros de gran importancia que tuvieron el Instituto como sede. Organizó en México la Conferencia Internacional de Sociología de las Religiones en 1989 –la primera realizada en un país no europeo en San Ildelfonso, con apoyo de la UNAM y cuyo tema central fue la religiosidad en América Latina.

Ha formado parte de las comisiones dictaminadoras y de las comisiones evaluadoras del PRIDE de muchas de las dependencias del subsistema de Humanidades en la UNAM y de mecanismos de evaluación de otras universidades; ha participado en jurados de CONACYT y de otras instituciones; ha formado y es parte de varios consejos editoriales, ha desarrollado una amplia actividad como conferencista y ha incursionado en el periodismo donde ha publicado varios cintos de artículos. Ha sido representante de Ciencias Sociales y Humanidades en la Academia Mexicana de Ciencias y dos periodos (1996 a 1997 y 2010 a 2012).

En términos de difusión ha concebido tres colecciones de libros: 1.Memoria y olvido. Imágenes de México, con veinte títulos. La primera colección de libros que rescató colecciones fotográficas del Archivo General de la Nación, en un proyecto auspiciado por SEP/Cultura. 2. Regiones, con setenta y cinco títulos en los que se ofreció un mosaico de los problemas y situaciones de índole diversa por todo el país, publicada por CONACULTA. 3. Sábado Distrito Federal impulsó investigaciones dedicadas al conocimiento de la historia y problemas de la capitas de la República Mexicana. Las tres colecciones agruparon a numerosas personalidades de la academia y de la cultura. Se conocen ampliamente y son fuente de numerosas investigaciones.

En materia de difusión ha asesorado y realizado varios materiales visuales: La revolución en las regiones (1985) como a una serie de televisión transmitida para conmemorar el 75 aniversario de Revolución mexicana; Tabasco entre el agua y el fuego (2004); Sabores y sinsabores. La herencia libanesa en México (2003); Los libaneses en el cine mexicano (2006). La historia en la mirada (2010). Todos han tenido una difusión amplia en festivales cinematográficos en México y en el extranjero.

Desde su primer libro publicado: Relaciones de explotación y dominio en el Mezquital, en coautoría con Beatriz Canabal Cristiani (UNAM, 1973), se aproximó a un tratamiento que privilegiaba el enfoque regional para entender a México. Más adelante con El laboratorio de Revolución. El Tabasco garridista (Siglo XXI, 1979, con varias reediciones) logró dar una versión diferente de la divulgada por la historia oficial. Logró incidir en la nueva historiografía nacional que resultó fundamental en el nuevo aliento para interpretar a la Revolución, la Posrevolución y la historia contemporánea, emplazando desde las regiones, proponiendo otras formas de ver la historia y descubriendo a los actores que la historia desdibujó.

Mantuvo la misma perspectiva de investigación para el libro que publicó con el título Los rebeldes vencidos. Cedillo contra el Estado cardenista (FCEM 1990), donde dio cuenta de la rebelión del general Saturnino Cedillo en 1938, un episodio que por controvertido no había sido abordado por la historia académica; ahora gracias a esa obra y a las de otros investigadores, se conoce mejor una coyuntura por demás crítica del proceso formativo del sistema político mexicano. Contribuyó así a mostrar un México diverso y plural, con tiempos diferenciados en los procesos nacionales, ruta que continuó en sus siguientes investigaciones.

En el análisis de la política local el libro que coordinó, Municipios en conflicto (EG editores/Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, 1985), se consideró una piedra de toque para la avalancha de estudios sobre el tercer nivel de gobierno que se inició entonces. Sus aportaciones a la ciencias sociales, en las que incorpora su mirada sobre la historia y el presente, se condensaron en su libro Los sentimientos de la región (océano/Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 2001).

La colección Regiones, ya mencionada, que según Jorge Durand (Espiral Universidad de Guadalajara, 1996) “ha dejado huella en la trayectoria de las ciencias sociales tanto por la relevancia y pertinencia del proyecto como por la calidad de los textos…”, estuvo relacionada con la fundación de la Sociedad Nacional de Estudios Regionales (SONER), creando una red de investigadores dedicados en la investigación regional en la mayoría de las entidades federativas, desde allí surgieron varios proyectos colectivos de investigación y publicó 17 entregas de Eslabones, Revistas semestral de estudios regionales (1991-1998), con el antecedente del congreso La Revolución en las regiones (1984) organizado junto con la Universidad de Guadalajara y el de Estadistas, caciques y caudillos (1986), con la Universidad Autónoma de Querétaro.

Dicha Sociedad organizó numerosos encuentros que se realizaron en las universidades en los estados, incidiendo en la formación de jóvenes investigadores y en los que participaron los más connotados investigadores nacionales y extranjeros, entre otros Friedrich Katz, Javier Garciadiego, Pablo Yankelevich, Antonio Pi-Suñer, Sara Sefchovich, Carlos Monsiváis, Ricardo Pérez Montfort, Antonio García de León, Hebe Pelosi, Carlos Macías Richard, Víctor Kerber, Ramona Falcón, Pablo Serrano Álvarez, Douglas W. Richmond, Alicia Tencuahuey, Miguel León Portilla, Jorge Adame Goddard, Jan De Vos, Carlos Garma Navarro, Gilbert M. Joseph, Heather Fowler Salamini, Allen Wells, Leticia Reyna, Herbet J. Nickel, Alejandro Tortolero, Mauricio Merino, Brian Connaughton, Arturo Alvarado, Francie Chassen, etcétera.

Su interés por el estudio de lo social lo ha llevado al tratamiento de muy diversos temas, entre los cuales destacan sus investigaciones sobre la ciudad de México, bajo un enfoque cívico-cultural y de defensa del patrimonio de la ciudad. Entre otras, la que dio cuenta de las elecciones ciudadanas de 1995 que propuso la organización de consejos ciudadanos delegacionales y la necesidad de contar en la capital con un órgano electoral, en el libro ¿Cuál destino para el D.F.? Ciudadanos, partidos y gobierno por el control de la capital (Océano, 1996).

Más tarde, realizó estudios para demostrar la forma como quedó plasmado el discurso liberal en el trazo urbano y en los monumentos en la ciudad de México en su libros La Patria en el Paseo de la Reforma (Fondo de Cultura Económica/UNAM, 2005), El Ángel (en coautoría, Gobierno del D.F., 2006). Y Rescate de San Agustín (UNAM, 2012), la historia del sitio que al cambiar su fisonomía para convertirse en la Biblioteca Nacional, abandonó el discurso visual religioso por el laico en el México Liberal.

El mismo interés en temas sociales en la ciudad de México, se puso de manifiesto en el estudio de las representaciones de los valores y prácticas culturales en la capital en el libro La ciudad de México que el cine nos dejó (Secretaría de Cultura del gobierno del D.F., 2006). Y en la obra colectiva que coordinó y editó La ciudad cosmopolita de los inmigrantes (Gobierno del D.F., 2010), se muestran las aportaciones de 25 grupos de origen extranjero a la cultura nacional. También coordinó junto con Alicia Ziccardi el libro 1910. La Universidad Nacional y el Barrio universitario (UNAM, 2010) que obtuvo el Premio Antonio García Cubas 2011.

En cuanto a su discurso visual, desde 1980 se interesó en el rescate de imágenes como documento histórico. Coordinó entonces la colección Memoria y olvido con veinte títulos que rescataron del Archivo General de la Nación diferentes acervos fotográficos para lo cual se contó con el apoyo de la Secretaría de Educación Pública. Con el Mismo Interés llevó a cabo los primeros avances para rescatar el archivo México Indígena, en resguardo en el Instituto de Investigaciones Sociales con una exposición en Bellas Artes en marzo de 1989 y el libro Signos de identidad (IISUNAM, 1989).

Otros libros dan cuenta del rescate de imágenes, como apoyo fundamental a la investigación historiográfica, como Veracruz. Puerto de llegada (Ayuntamiento de Veracruz, 2002). Por otra parte con los filmes encontrados en el acervo de Tomás Garrido Canabal, en resguardo en el Archivo General de la Nación y restaurados por la Universidad, hizo el documental Tabasco entre el agua y el fuego (Filmoteca UNAM, 2004) y ha ensayado una nueva aproximación a la Revolución mexicana con el rescate de filmaciones documentales en el filme La historia en la mirada (Filmoteca UNAM, 2011) para el cual realizó la investigación de rescate fílmico, la selección de imágenes y elaboró el guion original; el filme obtuvo el Ariel al mejor largometraje documental (2011).

Se propuso desde hace algunos años el tratamiento de la alteridad a través del estudio de los procesos migratorios hacia México, analizando en forma particular la inmigración libanesa al país. Y, respondiendo a la globalización, ha incursionado en la dinámica sociocultural de los países del Medio Oriente, que finalmente, es la problemática de cualquier región del mundo. A esa línea de investigación le llamó Nuevo Orientalismo, en alusión al trabajo realizado por Edwar Said. En esa perspectiva ha publicado numerosos artículos y participado como conferencista en varios eventos internacionales para debatir los encuentros y desencuentros de las Tres culturas, que aluden a las tres religiones monoteístas. Producto de esa línea es su libro Los cuatro puntos orientales. El regreso de los árabes a la historia (Océano, 2013).

Quizás la mayor distinción recibida en la UNAM fue la de haber sido elegido por la Junta de Gobierno como director del Instituto de Investigaciones Sociales para el sexenio de 1983 a 1989. En 1997 le fue otorgado el Premio Universidad Nacional en el área de Ciencias sociales. Su actividad docente le valió el reconocimiento PRIDE “D” desde su establecimiento e igualmente es Investigador Nacional Emérito del Sistema Nacional de Investigadores desde 2012.

Su trayectoria académica ha sido recompensada con otras distinciones: Premio Biblos al mérito en Ciencias Sociales (2013); Premio Salvador Azuela a la Trayectoria de Investigación sobre la Revolución Mexicana (2012); Reconocimiento de la Universidad de Notre Dame de Louaizé, Beirut, Líbano (2010); Premio Antonio García Cubas del Instituto de Antropología e Historia al libro coordinado conjuntamente con la doctora Alicia Ziccardi, 1910: La Universidad Nacional y Barrio Universitario (2011); Premio Ciudad Capital: Heberto Castillo en la categoría de Educación, Ciencia y Sociedad (2008); Medalla al mérito histórico de Nuevo León (2009); Meritorious of Honor and Gratitude de la Wold Lebanese League (2007); Presea, Vito Alessio Robles al Mérito Histórico (2005); la Garza de Plata de la Universidad Autónoma de Hidalgo (1998);

Premio Universidad Nacional en Investigación en Ciencias Sociales (1997); Beca John Simón Guggenheim (1992); Premio Atanasio G. Sarabia de Historia Regional Mexicana (1991); Reconocimiento de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca por su aportación al Desarrollo de la Investigación Científica en México, Oaxaca (1990); Juchimán de plata de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Tabasco (1985).



Referencia

Publicación: Día del Maestro 2013. Profesores e Investigadores Eméritos nombrados por el Honorable Consejo Universitario. Universidad Nacional Autónoma de México 2013. p.p. 11-17.