José Manuel Covarrubias Solís

Facultad de Ingeniería

José Manuel Covarrubias Solís, profesor de asignatura “B” definitivo de la Facultad de Ingeniería, nació en la ciudad de México en noviembre de 1932. A partir de 1949, inicia sus estudios profesionales de Ingeniería Civil en la Escuela Nacional de Ingeniería de la UNAM, con sede en el antiguo Palacio de Minería, y los concluye en 1953. Durante 1961 y 1962 cursó, en la División de Estudios Superiores de la misma Institución, los estudios de maestría en Ingeniería en la especialidad de Estructuras completando el total de créditos requeridos.

Fue alumno de grandes maestros de quienes no sólo recibió el bagaje de conocimientos que poseían y la formación profesional del universitario que ha caracterizado a la UNAM, sino que además despertaron su vocación por la docencia, destacando Adrián Giombini, Saturnino Suárez, Enrique Rivero Borrell, Mariano Hernández y Javier Barros Sierra. A partir de su segundo año de estudios es invitado a participar en la docencia como ayudante de Prácticas de topografía y de Ejercicios de Geometría descriptiva y Métodos generales de dibujo dándose así su incorporación formal al cuerpo docente de la Universidad. A partir de estos nombramientos y hasta la fecha, continúa impartiendo diversas asignaturas de la carrera de Ingeniería Civil como son Estructuras Hiperestáticas, Resistencia de materiales y mecánica de materiales I, II, y III. En la década de los sesenta fue invitado a impartir las cátedras de Construcción y Concreto en la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Iberoamericana, así como diversos cursos en el Centro de Educación Continua de la Facultad de Ingeniería. A lo largo de su carrera docente ha contribuido a la formación profesional de poco más de dos mil estudiantes y ha sido director de tesis profesional de varias decenas de ellos.

Dentro de su obra publicada, resalta su participación en capítulos de libros como “Ingeniería Civil en el Siglo XX” en la serie México en el Siglo XX. Tomo I (1999), y “La UNAM en la Ingeniería” en el libro la UNAM. Su estructura, sus aportes, su crisis, su futuro (2001).

En el campo de la investigación y el desarrollo tecnológico destaca su nombramiento como director de la Fundación Barros Sierra durante el periodo 1977-1979, primer centro dedicado a la investigación prospectiva en campos como la educación la migración del campo a las ciudades, el desarrollo urbano, la economía, la energía, todos ellos temas de vital importancia para nuestro país. En cuanto a sus aportaciones al desarrollo tecnológico en la construcción destacan el diseño de techos industriales de estructuras metálicas tridimensionales como pirámides fabricadas en taller, fáciles de transportar y armar en sitio; el diseño de cimbras metálicas tipo túnel para estructuras de edificios para habitación, y el diseño de bandas transportadoras utilizando para su soporte elementos de concreto pre-esforzado de gran claro, utilizadas para el transporte de piedras calizas trituradas.

En su afán por enriquecer sus actividades docentes y mejorar la formación de sus alumnos, el ingeniero Covarrubias ha procurado incorporar los aprendizajes adquiridos durante su ejercicio profesional. Para apoyar la actividad docente y facilitar el aprendizaje de diversas asignaturas, elaboró varios materiales didácticos como los apuntes para la materia “Estructuras hiperestáticas” (1965); los apuntes de mecánica de materiales “Torsión” (1985) y el “Manual de autoconstrucción” (1985).

Ha participado como ponente de diversos congresos nacionales e internacionales donde se han expuesto temáticas relativas a la formación de ingenieros. Dentro de ellos se pueden destacar el congreso internacional El futuro de la enseñanza de la ingeniería, conclusiones y compromisos (1992); el Primer Encuentro de las Ingenierías Civiles Iberoamericanas (12992, España): el Educación in a Global Técnica Conmunity (1995, EE.UU.); el Congress Mondial des Responsibles de Formation D´Ingenieurs (1996, Francia); y Formación de Ingenieros en México (1998, Alemania).

Dentro de las experiencias del ingeniero Covarrubias se cuentan dos que fueron trascendentales y que definieron su respeto, afecto y entrega a la UNAM. La primera ocurrió en 1954, cuando fue el responsable de organizar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes de Ingeniería realizado en el frontón cerrado de la recién construida Ciudad Universitaria, mismo que se constituyó en la primera actividad estudiantil. La segunda tuvo lugar en 1990 al participar en la preparación y realización del Congreso Universitario de aquel año, llevado a cabo nuevamente en el Frontón cerrado y que fue una valiosa oportunidad para trabajar en la defensa de los valores universitarios y su correspondiente jerarquía así como en favor de la vigencia de las tareas sustantivas de la Universidad en beneficio de la sociedad.

El ejercicio profesional de la ingeniería civil lo llevó a participar en la construcción de la Ciudad Universitaria, particularmente en las obras de la Facultad de Comercio, el Van de Graaff y la entonces Facultad de Ciencias. Esta experiencia le permitió comprender a cabalidad el proyecto de universidad que representaba dicha obra al reunir, en un solo campus, las distintas escuelas y facultades que estaban físicamente dispersas en el Centro Histórico, lo que limitaba entre otras cosas la interdisciplinariedad que debe existir en una auténtica universidad así como el conocimiento y convivencia entre los estudiantes. Este proyecto dejó una profunda huella en su vida llevándolo a involucrarse con mayor ahínco y compromiso en el apoyo a diversas actividades que contribuyeran al desarrollo de la Institución, a sus Funciones y valores en favor de la sociedad que sustenta su propósito.

Posteriormente, fue el responsable de dirigir la construcción de seis puentes de concreto del ferrocarril Chihuahua-Pacífico en los que aportó valiosas innovaciones en los procesos constructivos empleados y cuya labor fue reconocida al otorgarle a una de sus estaciones, el nombre del ingeniero Covarrubias. Su capacidad de innovación siguió manifestándose en las innumerables construcciones en las que participó, especialmente en el área de sistemas constructivos en cascarones de concreto reforzado y que fue aplicada en el plante de Fertilizantes de Monclova y las plantas para el Grupo Bimbo, los grupos cementeros Tolteca y Cemex, entre otros. Fue ingeniero y socio de Ingenieros Civiles Asociados durante 17 años, director de otras dos constructoras y de las empresas de manufactura metálica Industria de Hierro, S.A., y Jeffrey Manufacturera metálica Industrial de Hierro, S.A., y Jeffrey Manufacturera Mexicana. En sus proyectos profesionales siempre se preocupó por brindar oportunidades a jóvenes ingenieros egresados de la Facultad de Ingeniería. Esto le permitió conocer la preparación académica que recibían los ingenieros y posteriormente, este conocimiento fue una importante fortaleza en la elaboración del plan de desarrollo de la Facultad cuando fue designado su director por dos períodos consecutivos, de 1991-1995 y 1995-19999.

Sus principales logros como titular de la Facultad de Ingeniería fueron las acciones emprendidas para elevar la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje de los alumnos. A este respecto, se estableció un curso propedéutico semestral obligatorio con el objetivo de mejorar la preparación obtenida en el área de la física y las matemáticas, evaluada mediante un examen de diagnóstico, sin valor curricular. Derivado de estas medidas, se logró mejorar los resultados en las materias básicas de los cuatro primeros semestres del ciclo curricular y disminuir la deserción. Por otro lado, se estableció el Programa de Alto Rendimiento Académico para los alumnos con los mejores resultados en el examen de ingreso, quienes podían incorporarse de forma voluntaria a este Programa ya que les exigía la aprobación de una asignatura adicional en cada semestre durante toda la carrera, el aprendizaje del idioma inglés y la realización de actividades complementarias en todos los períodos intersemestrales.

Asimismo, se logró la actualización de los planes de estudio de todas las carreras de ingeniería que se impartían en la Facultad tomando en cuenta el resultado de los sistemas de evaluación y acreditación establecidos a nivel nacional, por la Secretaría de Educación Púbica y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior. Respecto a la oferta académica de la Facultad, se creó la carrera de Ingeniería en Telecomunicaciones y la carrera de Ingeniería Mecánica Eléctrica se separó en dos carreras para añadir a esta última disciplina la preparación en electrónica, fundamentalmente estos días. Se incluyó en todos los programas de estudio un curso de ética aplicada, indispensable para una formación profesional integral. Por último, en el aspecto académico se restableció una ceración de asignaturas obligatoria mínima. Por otro lado, se fomentó y apoyó la realización de actividades extracurriculares para los alumnos, agrupadas en torno a la estudiantina, el coro, el cine club, el foto club y la danza folclórica. Con la colaboración del maestro Jorge Velazco, se organizaron, semestralmente, conciertos de introducción a la música clásica para los alumnos en el Auditorio Javier Barros Sierra.

En 1992, durante su gestión como director de la Facultad de Ingeniería y con el apoyo de la Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería (SEFI), se llevó a cabo la celebración del Bicentenario del Real Seminario de Minería, lo que repercutió también en mejoras al patrimonio y la infraestructura de la Institución con la restauración del edificio de la calle de Guatemala número 90, primera sede del Real Seminario, restauración de la obra artística en el Palacio de Minería y mejoramiento de los edificios de Ciudad Universitaria, principalmente de los laboratorios del área de Ciencias Básicas.

En cuanto a su participación institucional, el ingeniero Covarrubias ha sido miembro de diversos cuerpos colegiados, entre los que destacan, Consejo Universitario Profesor de la Facultad de Ingeniería; miembro de la Comisión de Trabajo Académico por el periodo 1979-1983; miembro de y presidente de la Comisión Dictaminadora de la División de Ingeniería Civil de la Facultad de Ingeniería de 1977 a 1979; miembro de la Comisión Dictaminadora de la División de Ingeniería Civil de la Facultad de Ingeniería de 1983 a 1990; miembro de la Comisión Dictaminadora de la División de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la Facultad de Ingeniería por el periodo 1989-1990; presidente de la Comisión de Trabajo Académico del H. Consejo Universitario de 1991 a 1999; presidente de la Comisión Especial del H. Consejo Universitario para la constitución de los Consejos Académicos de Área de 1991 a 1993; miembro de la Comisión Especial del H. Consejo Universitario para la reforma al Estatuto General años 1991 a 1999; miembro de las Comisiones de Planes de Estudio y de Estudios de Posgrado del Consejo Académico de Área de Las Ciencias Físico Matemáticas y de las Ingenierías de 1994 a 1999. Como funcionario universitario ha ocupado el cargo de Secretario Administrativo en el rectorado del doctor Jorge Carpizo McGregor, durante el periodo 1985-1987, y desde 1999 a la fecha, ha fungido como tesorero, por encargo de la Junta de Patronos.

Su participación en entidades externas incluye las actividades realizadas como miembro y presidente, tanto del Comité de Cátedras Especiales II y III (1991-1996) como del Comité de Evaluación (1997-2001, ambos del CONACYT. También destaca su participación en otras instituciones vinculadas a la formación universitaria como el Comité de Pares de Ingeniería y tecnología de los Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior, de 1991 a 2002; el Consejo Técnico del Consejo de Acreditación de Educación de Ingeniería, de 1994 a 1999:; el Consejo Técnico para el Examen de Calidad Profesional de Ingeniería del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A.C., de 1995 a 1999; y la representación de la UNAM ante la Comisión Técnica Consultiva de Ingeniería de la Dirección General de Profesiones en 1998 y 1999.

El ingeniero Covarrubias ha sido miembro de diversas asociaciones profesionales o entidades vinculadas con la UNAM dentro de las cuales destacan la Academia Mexicana del Ingeniería, el Colegio de Ingenieros Civiles de México, la Sociedad Mexicana de Ingeniería Estructural, A.C. y la SEFI, en la que ha fungido como Vocal Ejecutivo de 1982 a 1985 y como miembro del Comité de Prospectiva de las Ingenierías. También es miembro fundador y vicepresidente honorario de la Academia de Música del Palacio de Minería; miembro del Grupo Oficial de Ingenieros Civiles, encargando de preparar la negociación de acreditaciones profesionales en el Tratado de Libre Comercio. Finalmente, cabe mencionar que fue miembro del Consejo Nacional de Ingenieros y Científicos de Francia así como de la Asociación Mexicano-Francesa de Ingenieros Civiles.

Su trayectoria docente ha sido reconocida con los diplomas al Mérito Universitario por 25, 35, 50, y 60 años de docencia en la UNAM; los diplomados por Labor en Docencia de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Estructural (1987) y del Colegio de Ingenieros Civiles (1986); diploma por 35 años de Labor Docente, SEFI (1988); diplomas de la Sociedad de Exalumnos 80, 82, 84, 86 y 88; diplomas por Labor Docente, Generaciones 62, 63, 73, y 81; y el premio “Mariano Hernández Barrenechea” a la Docencia, 2013.

La brillante trayectoria del ingeniero Covarrubias ha sido merecedora de diversas distinciones, destacando su designación como representante del Sector Industrial ante las reuniones Sectoriales de la Asociación Latinoamérica de Aranceles y Libre Comercio, en Montevideo, Uruguay, en 1962 y 1963, así como su nombramiento de Miembro Emérito del Colegio de Ingenieros Civiles de México, 1996. Asimismo, la Federación de Colegios de Ingeniería Civil ha instituido el premio “José Manuel Covarrubias”, que se otorga como reconocimiento a la labor docente en ingeniería civil en el país durante sus congresos nacionales.



Referencia

Publicación: Día del Maestro 2015. Profesores e Investigadores Eméritos nombrados por el Honorable Consejo Universitario. Universidad Nacional Autónoma de México 2015. p.p. 13-20.

 

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