Dr. Bulmaro Enrique Reyes Coria

Investigación en humanidades

Bulmaro Enrique Reyes Coria es licenciado, maestro y doctor en Letras (clásicas) por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y obtuvo en los tres niveles mención honorífica. Es investigador titular "C" de tiempo completo adscrito al Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL), así como profesor de asignatura "B" definitivo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; pertenece al Sistema Nacional de Investigadores con el nivel III, y mantiene el máximo nivel de estímulos en el Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo.

Su principal afición profesional ha sido la retórica ciceroniana, aunque nunca ha desoído peticiones institucionales para dedicarse a autores neolatinos como Borromeo, Fernández del Rincón y Molano, útiles en el estudio de la cultura mexicana. De igual forma, enseña redacción y estilo y procesos editoriales, dentro y fuera de la UNAM.

Los textos de la retórica ciceroniana que ha traducido son, en términos generales, de tradición más complicada; por ejemplo, la Partición oratoria había sido considerada monótona y árida por la filología europea, pero, descubriendo que esta obra es la más puramente científica y completa de todas las que sobre retórica escribió Cicerón, Bulmaro Reyes Coria se dio a la tarea de ponerla al alcance de los estudiantes mexicanos, y el resultado, La retórica en la Partición oratoria de Cicerón, llamado “pragmático” por los europeos, se convirtió en el primer libro de retórica latina auténtica publicado en México y es referencia obligada en los estudios de retórica; se la conoce y enseña en la UNAM, así como en otros lugares de México y el extranjero. Es importante mencionar que las obras que de Cicerón ha trabajado forman un todo: en ellas se halla la teoría retórica ciceroniana completa.

A este trabajo siguieron los estudios De la invención retórica, El orador perfecto, Bruto: de los oradores ilustres, Tópicos, Del óptimo género de los oradores y La retórica a Herenio, este último, de autor desconocido, pero atribuido durante 10 siglos a Marco Tulio. Por brevedad, mencionamos aquí la traducción de Marcial: Epigramas: libro de los espectáculos y libro I, y omitimos otras. En cada publicación enseña algo nuevo, siempre con valentía, ya que con frecuencia sugiere enmiendas a la tradición ―como en el caso de la fundación de la retórica que él lleva, al menos, hasta la época de Homero―, contra las enseñanzas europeas (Homero, maestro/estudiante de retórica); y en su libro Cicerón. Del óptimo género de los oradores no sólo responde a las principales preguntas atinentes, sino también descubre ahí el origen de una teoría acerca de la traducción, descuidada en los principales estudios semejantes.

En la docencia, ha dado a la gramática latina la importancia que merece en la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas, y enseña no sólo la gramática de los textos clásicos, sino también su presencia en México; por ejemplo, muestra la fuente donde se inspirara Belisario Domínguez en su invectiva contra Victoriano Huerta (Las oraciones subordinadas en la segunda oración filípica), o la influencia negativa de la invención retórica en la Nueva España a través de la Rhetorica Christiana de Diego Valadés.

Hablan de su calidad docente los reconocimientos a sus conferencias, su dirección de servicio social y asesorías; incluso hay tesis basadas en las lecciones de este profesor, sin contar su denuncia pública que de la incorrecta enseñanza del español se ha hecho en México (Mi gramática de la secundaria), además del gran impacto de su Metalibro: manual del libro en la imprenta.

En fin, ha publicado las principales obras que fueron la guía de la elocuencia ciceroniana y hoy son fuente de numerosos estudios de filología clásica, además de ser autor de artículos y trabajos directamente relacionados con el arte de la palabra, como su Hombre de bien, orador perfecto y Arte de convencer. El trabajo de difusión se manifiesta en sus presentaciones de libros y entrevistas, así como en sus artículos y reseñas en este género.

El doctor Reyes Coria fue secretario académico en el Colegio de Letras Clásicas; en el IIFL formó el Departamento de Publicaciones y fue su jefe durante cinco años; 12 años fue secretario de redacción de Noua tellus, y otros 12 su director. Durante 15 años fue codirector de la Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, y algún tiempo también de Chicomóztoc, además de secretario técnico, consejero universitario y otras comisiones. Recibió el Reconocimiento Catedrático UNAM y, por su iniciativa en traducciones al español y publicaciones en torno a la oratoria, el Reconocimiento Libertador de la Palabra Maestro Abel Luciano Cruz.

Sólo por destacar algo, el doctor Reyes Coria siempre cuidó la calidad de las ediciones de la Bibliotheca Scriptorum, colección que es orgullo de la UNAM, leyendo sus textos griegos o latinos, corrigiéndolos, cotejando las observaciones de los traductores e, incluso, haciéndoles sugerencias y vigilando la calidad de la impresión. Sin duda, mucho se ha omitido ―como sus traducciones del neolatín (de Fernández del Rincón) y las realizadas para el Instituto de Investigaciones Estéticas (de Borromeo y Juan Molano)― pero, indudablemente, Bulmaro Reyes Coria siempre ha trabajado con empeño para la UNAM.

Por todo lo expuesto anteriormente, el doctor Bulmaro Enrique Reyes Coria es digno merecedor del Premio Universidad Nacional 2015, en el área de Investigación en humanidades.