Prof. Héctor Mendoza Franco

Docencia en artes

Si hubiera que definir con adjetivos la trayectoria de Héctor Mendoza Franco, algunos de ellos serían completa, diversa, fructífera y notable. Sin embargo, no alcanzarían a describir de forma fidedigna sus aportes al teatro mexicano, en el cual ha participado desde todos sus ámbitos: como autor, director, actor, asistente de dirección y adaptador de obras.

¿Cuál ha sido la fuente de inspiración de Héctor Mendoza? ¿De esa inagotable creatividad y talento que lo mismo ha dado para escribir farsas que comedias? Cuando este catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, nacido en Guanajuato en 1932, llegó en 1970 a impartir cátedra en la facultad, hacía 19 años que había comenzado una gran carrera como escritor de teatro, misma que no sólo no se vio interrumpida con su ingreso a la UNAM, sino que se enriqueció en las aulas universitarias.

El ímpetu creador de Mendoza comenzó en 1951, cuando produjo su primera obra de teatro escrita por él, titulada: Ahogados. A partir de ese momento, su imaginación no se detuvo jamás. No hubo descanso ni límites para su espíritu inquieto. Año con año, ha escrito una pieza teatral.

Las cosas simples, La Camelia, Salpícame de amor, Los asesinos ciegos, Noches islámicas, Las gallinas matemáticas y Noche decisiva en la vida sentimental de Eva Iriarte son algunos de los títulos de sus obras, todas ellas representadas en el teatro y dirigidas por prestigiados directores como Luis de Tavira.

Por muchas de ellas, Héctor Mendoza, egresado de la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, ha sido reconocido nacional e internacionalmente, no sólo con premios, sino con becas, como la que le otorgó en 1957 la Fundación Rockefeller para estudiar en Estados Unidos dirección escénica. Fue en ese periodo cuando el profesor Mendoza estudió en la Universidad de Yale y en el prestigiado Actor’s Studio. Con una estadía que no tuvo desperdicio de tiempo, Mendoza tomó un curso de pantomima con Etiènne Decroux; hizo teatro de verano en Williamstown, Massachusetts, como actor y aprendiz de realización escenográfica, además de ser asistente de dirección en la temporada 1958-1959 del Teatro Phoenix, de Nueva York.

Sus obras han sido reconocidas con diversos premios, entre ellos el “Juan Ruiz de Alarcón” a la mejor obra teatral de 1953, por Las cosas simples, que además le valió su primera beca en el Centro Mexicano de Escritores, para el periodo 1953-1954.

Toda la trayectoria de Mendoza ha sido distinguida en múltiples ocasiones de diferentes maneras: en 1962 fue invitado por la Universidad de Texas para impartir un curso de fonética española; en 1966 recibió el premio de El Heraldo de México a la mejor producción teatral de ese año por Don Gil de las calzas verdes; en 1993 es nombrado creador emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte; en 1994 se le homenajea en la sala “Manuel M. Ponce” del Palacio de Bellas Artes y ese mismo año el entonces presidente Ernesto Zedillo le entregó el Premio Nacional, dentro de la especialidad de Bellas Artes; en 1998 se le reconoció dentro del XIII Festival Internacional de Teatro Hispano, en Miami; y en 2006 entró a formar parte de la Academia de Artes, como miembro de número.

Al mismo tiempo que escribía obras de teatro, Héctor Mendoza incursionaba en otros ámbitos del teatro. En 1955 se inició como director escénico, montando la comedia de Manuel Eduardo Gorostiza, La pesadilla o las costumbres de antaño; de ahí en adelante, encabezaría la puesta en escena de obras de autores tan relevantes como Juan Ruiz de Alarcón, Bertolt Brecht, el Arcipreste de Hita, Sor Juana Inés de la Cruz, Tirso de Molina, Lope de Vega o Calderón de la Barca, por mencionar algunos.

La larga y reconocida carrera teatral de Mendoza le ha permitido trabajar con figuras de la talla de Octavio Paz, Juan José Arreola, Juan Soriano, Leonora Carrington y Rosario Castellanos. En 1956 y 1957, bajo la dirección literaria de los dos primeros y las escenografías del tercero y la cuarta, dirigió escénicamente los cuatro primeros programas de Poesía en voz alta. A la escritora chiapaneca, en tanto, la dirigió para la grabación de su disco En voz viva de México.

Todos estos logros no estarían completos sin la docencia, que ha ocupado un lugar preponderante en su vida profesional. En 37 años en la UNAM, este profesor titular “C” de tiempo completo definitivo ha formado a innumerables generaciones de alumnos, catedráticos, directores de puesta en escena y de actores, además de haber desarrollado actividades que evidencian su compromiso con la academia y con la Universidad.

Profesor de las asignaturas: taller de teatro I y II y actuación V y VI, en el Colegio de Literatura Dramática y Teatro, de la FFyL, Mendoza Franco ha tenido entre sus discípulos a directores como Luis de Tavira, Germán Castillo o Ignacio Escárcega, así como actores entre los que destacan, Ofelia Medina, Julieta Egurrola, Blanca Guerra, Sergio Jiménez, Margarita Sanz, Julissa, Salma Hayek y Humberto Zurita.

La trayectoria académica del también integrante del Consejo Consultivo del CONACULTA se enriquece con su participación institucional. Mendoza fue coordinador del Teatro Estudiantil de la Dirección General de Difusión Cultural de la UNAM, entre 1954 y 1955; fue subdirector de los Servicios Coordinados de Radio, Televisión y Grabaciones de la Universidad, en Radio Universidad, de 1963 a 1966; coordinador del Departamento de Literatura Dramática y Teatro de la FFyL, de 1984 a 1987, y formó parte de la Comisión Dictaminadora de Literatura Dramática y Teatro, de 1994 a 1996.

Incansable, Héctor Mendoza prepara ya la puesta en escena de su obra Sursum corda, que será estrenada en el teatro El Granero en octubre de este año.