Dr. Ramón Vargas y Salguero

Arquitectura y diseño

En el ámbito académico de la Facultad de Arquitectura (FA), la trayectoria del doctor Ramón Vargas Salguero en los campos de la teoría, historia y crítica de la arquitectura mexicana contemporánea es ampliamente conocida. Quienes se han adentrado en estas disciplinas reconocen sus aportaciones encaminadas a enriquecer la carrera, la práctica profesional y la comprensión de la arquitectura del siglo xx, razón por la cual su prestigio rebasa el medio de la Facultad para ser distinguido en otras instituciones públicas y privadas, asociaciones civiles y medios profesionales de México y del extranjero.

Ramón Vargas y Salguero es profesor de carrera titular “C” de tiempo completo definitivo, adscrito a la Coordinación de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje de la FA y miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde 1988. Su nombre se asocia casi de manera inmediata con el de su maestro, el arquitecto José Villagrán García, y hay razones para ello. La carrera académica del doctor inició con las enseñanzas de este prestigiado teórico, que fueron medulares para la formación de los arquitectos mexicanos de los años treinta en adelante e incluso más allá de la primera mitad del siglo xx.

Se destaca la pasión y la oratoria como cualidades del doctor Vargas, así como su vocación natural por la enseñanza, las cuales no lo abandonarán mientras viva. Desde muy tempranas fechas, en 1959, lo anterior se manifestó con la creación del Curso vivo de arte, convertido en una institución en la Universidad y reconocido en varios ámbitos. Él, junto con otros compañeros, se lanzaron a experimentar sus convicciones invitando a los estudiosos a enfrentarse a las obras de arte con la teoría que las justifica, para demostrar de este modo la efectividad de la teoría. Al año siguiente, 1960, inició sus labores en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM y, de ahí en adelante, su vida como docente ha corrido en paralelo con otras actividades e investigaciones en las que tampoco ha perdido la oportunidad de organizar equipos de trabajo y formar buenos alumnos. Testimonios de ello han sido: su participación en las Jornadas Culturales de la Olimpiada de 1968 y en la Dirección de Arquitectura del Instituto Mexicano del Seguro Social en 1970; su gestión como director de la Escuela de Diseño y Artesanías, dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1972 y, en el mismo año, su responsabilidad como coordinador de Investigación del recién creado Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero.

Toda la trayectoria profesional del doctor Ramón Vargas, a partir de su incursión en la filosofía, ha sido consecuente con la inquietud de demostrar la operatividad de la teoría de la arquitectura en la práctica.

Además, ha realizado una amplia y constante labor de difusión de la obra teórica y edificada de Villagrán. Basta con mencionar las revistas de arquitectura que ha dirigido y editado, como Calli. Revista de Arquitectura Contemporánea (1963), Cuadernos de Arquitectura Docencia y Arquitectura Mexicana (1997), así como las decenas de artículos aparecidos en periódicos, revistas especializadas y libros donde domina la visión crítica, analítica y cuestionadora de la función social de la arquitectura. Una de sus producciones recién consumada es la elaboración del Ideario de los arquitectos mexicanos (2012), que consta de varios tomos y forma parte de las colecciones Los Precursores, Los Olvidados y Nuevos Enfoques. En dicha publicación da a conocer las ideas y documentos que han conformado el imaginario de los arquitectos mexicanos desde mediados del siglo xix hasta la actualidad.

Sus obras capitales en investigación son dos tomos que coordinó como parte de la colección Historia de la Arquitectura y el Urbanismo Mexicanos: Afirmación del nacionalismo y la modernidad (México, FCE, 1998) y Arquitectura de la Revolución y revolución de la arquitectura (México, FCE, 2008). Son varios los aportes que ahí se expusieron por primera vez en la historiografía y en la teoría aplicada. Tal vez el más destacado fue que, en materia de arquitectura, el Porfirismo fue propositivo y planteó las tesis que harían realidad los arquitectos de la revolución. Otro, que la periodización histórica no puede seguirse estableciendo por siglos, sino por horizontes culturales. La investigación confirmó que hubo una etapa que válidamente debía ser considerada como una arquitectura de la Revolución y a la vez revolucionaria para la arquitectura misma pues, al perseguir la satisfacción de las necesidades concretas, esto es, en condiciones precisas, dio lugar a una arquitectura simultáneamente “nacional y moderna”.

Por su vocación intrínseca hacia la docencia, el doctor Vargas ha recibido, entre otras, las siguientes distinciones: un reconocimiento a su desempeño en favor de la arquitectura, por la Asociación de Instituciones de Enseñanza de la Arquitectura de la República Mexicana (1996); el nombramiento de académico emérito, por la Academia Nacional de Arquitectura (1997); la Placa de Honor en Crítica y Teoría, por la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana (2000); el Premio Juan O’Gorman en Investigación y Publicaciones, por el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos (2004); la Medalla a la Teoría, por la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos, en Tegucigalpa, Honduras (2008), y el Reconocimiento Francisco Gómez Palacio, por su destacada labor como investigador en el área de análisis, teoría e historia de la arquitectura.

En todos los ámbitos y niveles, el doctor Ramón Vargas y Salguero es reconocido como un cabal maestro, investigador y docente, convirtiéndose en un referente obligado tanto para profesores como estudiantes. Todo ello se traduce en una valiosa labor que lo hace honorable merecedor del Premio Universidad Nacional 2014, en el área de Arquitectura y diseño. 

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