Arq. Luis Fernando Solís Ávila

Arquitectura y diseño

Nació en la Ciudad de México el 11 de mayo de 1948. En la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (FA-UNAM), entre 1967 y 1972, cursó con empeño la licenciatura en arquitectura y sus estudios culminaron con un muy acertado trabajo de tesis sobre el Rastro y empacadora de carnes por lo que le fue otorgada la mención honorífica.

Desde que era estudiante y después, como arquitecto, Luis Fernando Solís Ávila ha dado testimonio de la permanencia y solidez de sus convicciones en pro de la defensa y construcción del futuro de la Facultad de Arquitectura, primero por los acontecimientos que cimbraron a la Universidad durante el movimiento estudiantil de los años 1968-1971 que dejaron una huella profunda en su formación profesional y más tarde, ya plenamente incorporado en la vida académica –como docente durante los últimos 28 años– y administrativa –12 años de antigüedad– de la misma facultad.

En 1976 regresó a su alma mater a enseñar diseño y procedimientos de construcción, diseño arquitectónico y edificación, sistemas de estructuras, construcción, y a encaminar a sus alumnos hacia la titulación en el seminario que para tal fin imparte. Sin embargo, no es solamente en las aulas en donde centra el sentido de su quehacer docente, el arquitecto Solís, convencido de que, además del aprendizaje teórico, en la arquitectura es indispensable la observación in situ, ha convertido sus trabajos de edificación en auditorios informales y cita ahí a sus alumnos para que conozcan y examinen, en la práctica, las distintas etapas del proceso de producción arquitectónica como el uso, fabricación y empleo de los materiales; la secuencia de las distintas etapas constructivas y cómo se debe supervisar, administrar y atender la residencia de las obras.

Testimonio fiel de su arraigo y lealtad a la institución es su desempeño académico-administrativo. En la Facultad de Arquitectura, Luis Fernando Solís ha ocupado los cargos de Secretario Académico de la Unidad Académica de Talleres de Letras, Secretario Auxiliar de la Dirección, Secretario General, Consejero Técnico, entre otros, y representado a la misma en el H. Consejo Universitario.

Por otra parte, en su ejercicio profesional como dibujante, proyectista, director técnico y/o administrativo y constructor, ha fraguado una expresión seria, racionalista, simple pero capaz de producir emociones muy variadas, de sensibilizar al espectador. Sus conocimientos y la experiencia vertida han enriquecido, sin duda alguna, la cultura arquitectónica mexicana.

La obra creativa del arquitecto Solís es sumamente amplia y abarca a los sectores privado y público. En las memorias descriptivas acerca de las instalaciones físicas de la UNAM se encuentran registradas obras de su autoría: laboratorios, aulas, un observatorio astronómico, el edificio de investigación de la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico, el Centro de Alta Tecnología para Educación a Distancia en la ex fábrica de San Manuel de Tlaxcala.

Para la Facultad de Ingeniería construyó el nuevo edificio de posgrado y la Biblioteca “Enrique Rivero Borrel”, ésta última fue distinguida como la obra del mes de julio de 1997 en la revista Obras. En el catálogo Espacios de creación publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en 2003, Vicente Quirarte a propósito de la biblioteca expresa lo siguiente: “Combinación del lenguaje del concreto armado con el océano de lava y la tupida vegetación que otorga personalidad única al sur de la ciudad. Diversidad en la uniformidad, las naves alzan su cuerpo de pesada ligereza en un campus con nueva identidad: construcción que soporta el paso de los años, la erosión natural. Fachada que sonríe cuando la lluvia cambia momentáneamente sus tonalidades y al día siguiente parece recién nacida, resurrecta como la juventud incansable y reavivada de los estudiantes, soporte espiritual de la biblioteca, ciudad de paredes vivas, casa de imágenes y voces, laberinto cuyo explorador conoce el secreto pero no desea salir, y donde el cordel es más firme y sabio conforme se estrecha el contacto entre el héroe y el Minotauro, entre el enamorado y la princesa, entre el lector y la página”. Decíamos antes que la arquitectura de Solís Ávila era simple pero capaz de producir emociones, de inspirar.

El arquitecto Luis Fernando Solís Ávila, por su obra producida principalmente en la UNAM, pasó a formar parte del selecto grupo de integrantes del Sistema Nacional de Creadores Artísticos de Arquitectura cuando se le otorgó el reconocimiento de Creador artístico, en el año 2000.

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