Cineasta Alfredo Joskowicz Bobrownicki

Docencia en artes

Alfredo Joskowicz pertenece al grupo de cineastas que enseñan a través del aprendizaje propio, ganado con esfuerzo a lo largo de toda una vida de trabajo, y que generosamente comparten para beneficio de sus discípulos que encuentran en el trabajo del maestro el ejemplo a seguir. Su obra y trayectoria académica son un reflejo fiel de sus enseñanzas.

La actividad docente que ha desempeñado el cineasta por más de tres décadas en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos y en el Centro de Capacitación Cinematográfica del Instituto Mexicano de Cinematografía, ha sido siempre fundamental en su vida, la cual ha sabido conjugar de manera extraordinaria con sus quehaceres como director, escritor, editor, productor, fotógrafo y funcionario público.

Se recibió en 1960 como Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional y realizó una especialización en comunicaciones en Francia. A los 28 años ingresó al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, de donde egresó de la carrera de Realización Cinematográfica en 1970. Becado por la UNAM y el gobierno de Bélgica, cursó un posgrado en edición, sonido y técnicas de televisión en el Instituto de Ciencias y Artes del Espectáculo, en Bruselas.

En 1973 se incorpora al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos como profesor de la materia de Realización. Su influencia ha sido decisiva en la enseñanza, especialmente en los campos de realización, lenguaje y estructura cinematográfica, para los que creó un método propio para su enseñanza, y que constituyen la base para la formación de un cineasta.

Como secretario académico del CUEC, participó en diversas comisiones y comités para la modificación del plan de estudios, contribuyendo en el diseño de nuevas prácticas y ejercicios cinematográficos y en la seriación de las asignaturas. Durante ocho años (1989-1996), se desempeñó como director del CUEC, periodo en el cual revitalizó la academia al implantar un nuevo plan de estudios.

Su liderazgo lo llevó a ser también director del Centro de Capacitación Cinematográfica (1977-1982), en donde creó la carrera de guionista cinematográfico y abrió las especialidades de cinefotografía, edición y sonido. Una de las labores que ejerció con enorme entusiasmo fue la fundación, en 1994, de la revista Estudios Cinematográficos, que se ha convertido en un medio de actualización técnica y académica para la enseñanza del lenguaje cinematográfico.

El nombre de Alfredo Joskowicz está ligado a numerosas generaciones de reconocidos cineastas. Todos ellos han tomado clases con él; desde Alfonso Cuarón, los cinefotógrafos Emmanuel Lubezki y Rodrigo Prieto, los hermanos Bolado, Luis Estrada, Carlos Marcovich, hasta quienes aspiran a ser reconocidos algún día en el mundo del celuloide.

Fue uno de los directores más activos del llamado “Cine Independiente”, surgido a finales de los años sesenta y principio de los setenta. Se desempeñó como fotógrafo y asistente de dirección del documental El Grito, sobre el movimiento estudiantil de 1968; dirigió los largometrajes: Crates (1970) y El Cambio (1971), este último obtuvo el Hipocampo de Oro en el Festival de Cine del Mar en Fermo, Italia. Con sus cortometrajes Ocho Horas en 1975 y Quinto Sol en 1976, participó en las ediciones del Festival de Cine Educativo en México y en los festivales de Cine Documental en Bilbao, España y Lyon, Francia. En 1976, su documental Erosión fue nominado en la terna como Mejor Cine Educativo por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. La misma Academia le otorgó en 1980 un Premio Especial por su largometraje Constelaciones, (que participó en los festivales de Figueira da Foz, Portugal, Berlín, Alemania, Málaga y Cadiz, España); y un Ariel por su documental Recordar es vivir.

Al mismo tiempo que dirigía cortos y largometrajes, Joskowicz incursionaba también en otro ámbito: la televisión. A partir de 1981, ha dirigido un gran número de documentales y programas culturales. Entre ellos: Historia de la educación, realizada por la Secretaría de Educación Pública; En las ciencias y en las artes, programas de entrevistas con destacados científicos y creadores de la UNAM, de El Colegio de México y del gremio artístico. El programa Experimentos en concierto, producido por la Academia de la Investigación Científica, y los programas especiales producidos por la Presidencia de la República: Historia de la Constitución Política Mexicana e Historia del municipio libre.

A la par de sus actividades como docente y como cineasta, ha desempeñado cargos públicos de gran importancia para el impulso del cine en el país. Entre ellos destaca su gestión como director general de Estudios América, SA, de 1983 a 1985, de los Estudios Churubusco Azteca, SA, de 1997 a 2000, y del Instituto Mexicano de Cinematografía, de 2000 a 2007, desde donde impulsó el desarrollo de la producción fílmica nacional, alcanzando un crecimiento de un 65 por ciento. Gracias a su compromiso con la cultura, proyectó la presencia del cine nacional en muestras y festivales internacionales y promovió también en el país actividades que abren nuevos horizontes al público en general. En 2005, fue condecorado con la Medalla de las Artes y las Letras en grado de Caballero, que le otorgó el Gobierno de Francia.

Sus logros se completan con su producción editorial. El exdirector de IMCIME escribió el ensayo titulado: “Historia de las instituciones y las políticas cinematográficas en México”, una síntesis de 110 años de cine mexicano que formará parte del Diccionario de cine español e iberoamericano. Actualmente trabaja en una investigación sobre el lenguaje cinematográfico y uno de sus frutos será el texto titulado: Alto Canon. Código cinematográfico para tiempos de guerra.

Los resultados del esfuerzo realizado por Alfredo Joskowicz para reanimar la cinematografía en México son visibles en la actualidad tanto por el hecho de que muchos de sus alumnos son algunos de los cineastas más reconocidos mundialmente como por el reconocimiento internacional a su fructífera filmografía de largometrajes y programas de televisión, además de su contribución a la cinematografía nacional. En síntesis, la génesis y la consolidación de una escuela de cinematografía en México como la que hoy existe, difícilmente hubiese tenido lugar sin su visión a largo plazo y su capacidad de gestión.

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