Dr. Rafael Navarro González

Investigación en ciencias naturales

El doctor Rafael Navarro González realizó sus estudios profesionales de biología en la Facultad de Ciencias (FC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y su programa de doctorado en la Universidad de Maryland en College Park, bajo la dirección del profesor Cyril Ponnmaperuma, sobre problemas relacionados con el origen de la vida. Su trabajo de investigación doctoral estuvo apoyado por proyectos otorgados por la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés), y por consiguiente su desempeño académico fue continuamente evaluado por la NASA en Washington.

En 1989 ingresó al Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM y, dos años después, recibió una invitación para efectuar una estancia posdoctoral en la Universidad de Maryland, en donde trabajó en el área de Química cometaria y en la planeación de un Centro Especializado de Investigación y Docencia en Exobiología de la NASA. En 1992, se incorporó nuevamente al Instituto a través del Programa de Repatriación del CONACYT, y actualmente se desempeña como investigador titular “C” de tiempo completo; pertenece al Sistema Nacional de Investigadores con el nivel III, y participa con el máximo nivel de estímulos en el Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo.

Ha realizado investigación de carácter transdisciplinario, balanceando el trabajo teórico, experimental y de campo en diferentes aspectos atmosféricos y planetarios de los que destacan: química de altas energías en la troposfera de Titán; propiedades físicas y químicas de aerosoles en la atmósfera de Titán; fisicoquímica de relámpagos de tormentas y erupciones volcánicas y su impacto en el origen y evolución de la vida; búsqueda de análogos marcianos en la Tierra; búsqueda de vida en Marte; terraformación de Marte, y contaminación ambiental y cambio climático global.

Es autor de 100 artículos arbitrados de circulación internacional, 19 memorias in extenso, 23 capítulos en libros, seis artículos de divulgación, y editor de cinco libros sobre el origen de la vida; ha publicado además en revistas de gran prestigio internacional, como Science, Nature, roceeding of the National Academy of Sciences (PNAS), Journal of the American Chemical Society, eophysical Reseach Letters, Applied Physics Letters, y Geology, entre otras, y ha recibido más de 1,332 citas a su trabajo científico, y más de diez mil en medios de comunicación como radio, televisión y prensa escrita.

Dentro de sus contribuciones científicas a nivel internacional sobresale la identificación de las fallas de la Misión Vikingo de la NASA en la detección de la vida marciana. En este caso, el doctor Navarro demostró, a través de una serie de experimentos, que las sondas Vikingo 1 y 2 de la NASA fracasaron en su intento de revelar la existencia de compuestos 18 19 orgánicos del suelo marciano. Este descubrimiento surgió del análisis de los sedimentos del río Tinto, en Huelva, España; el agua del río Tinto tiene una alta acidez (pH<3) y niveles altos de hierro y, debido a sus condiciones extremas, no alberga no vida macroscópica pero sí una diversidad de microorganismos. Al analizar estos sedimentos con la técnica de la Misión Vikingo, descubrió con asombro la imposibilidad de detectar la materia orgánica presente en tales microrganismos, debido a que los minerales de hierro convierten a las moléculas orgánicas en dióxido de carbono durante el análisis de pirólisis acoplado a cromatografía de gases y espectrometría de masas.

Uno de los descubrimientos más relevantes del doctor Navarro ha sido demostrar que las misiones Vikingo de la NASA sí detectaron compuestos orgánicos en el suelo de Marte, pero éstos pasaron desapercibidos por los investigadores de la NASA. Los resultados fueron fundamentales para rediseñar el instrumento analítico que buscará material orgánico en suelo marciano por la misión robótica Mars Science Laboratory, denominada Curiosity, lanzada en noviembre del 2011 y que, desde el 5 de agosto del 2012, explora el suelo marciano.

Por sus investigaciones en ambientes extremos en la Tierra, similares a Marte, la NASA y la Agencia Espacial Francesa lo invitaron a formar parte del equipo científico como investigador de la misión robótica de la NASA Curiosity. Éste lleva un cromatógrafo de gases construido en Francia y un espectrómetro de masas construido en los Estados Unidos de América, para analizar los compuestos químicos en la superficie marciana y descifrar si hay vida en Marte. También fue asesor de la Misión Fénix de la NASA, que estudió el suelo ártico de Marte en busca de material orgánico.

Su trabajo lo ha llevado a las regiones más extremas del planeta, participando en expediciones científicas organizadas por la NASA en zonas alpinas tropicales, tales como el Pico de Orizaba en México y el Pico Bolívar en Venezuela, en donde se encuentra investigando el efecto de las temperaturas en las actividades microbianas del suelo y su impacto en la línea de los árboles; el Río Catatumbo de Maracaibo, Venezuela, para estudiar los relámpagos del Catatumbo, el cual no tiene asociado el trueno característico de los relámpagos de tormenta; los desiertos más áridos de Norteamérica (el Valle de la Muerte en el Desierto de California, Nevada, Utah y Arizona) y Sudamérica (el desierto de Atacama, Chile y Perú) para estudiar ambientes análogos de Marte en la Tierra.

El doctor Navarro ha participado activamente en la formación de recursos humanos mexicanos y del extranjero, habiendo dirigido once tesis de licenciatura, siete de maestría, cinco de doctorado y un trabajo posdoctoral. Muchas de estas tesis han recibido mención honorífica, ganado la Medalla Alfonso Caso y/o el Premio Weizmann. También ha sido profesor invitado en la Universidad de Maryland, las universidades de Denis-Diderot y Val de Marne en París, Francia, y en el Instituto Tecnológico de Massachussets, de los Estados Unidos de América. En este último realizó su periodo sabático con el doctor Mario Molina, Premio Nobel de Química 1995, sobre problemas de química y electricidad atmosféricas.

Entre sus merecidos reconocimientos se cuentan: la primera Beca Sabática Mario Molina; el Reconocimiento Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos, 1998; la nominación en 2007 al Premio Príncipe de Asturias en el área de investigación científica y técnica; la Medalla Alexander von Humboldt, 2009; el Premio de la Academia TWAS en Ciencias de la Tierra, 2009, y la Medalla Vikram Sarabhai, 2012.

En el terreno de la divulgación, ha sido miembro del Consejo Editorial de la sección Cultura del periódico Reforma en 2006 y 2007; ha participado en diferentes documentales sobre sus investigaciones para Milenio TV, Discovery Channel, National Geographic y la Corporación Emisora de Japón. Asimismo, ha dado a conocer sus logros científicos a través de diversos comunicados de prensa emitidos por la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM, Nature, Science, PNAS y Geology, generando un gran número de citas en radio, TV y la internet, a nivel nacional e internacional.

El doctor Rafael Navarro González, como uno de los científicos más destacados en Astrobiología a nivel internacional, ha contribuido en la búsqueda de una segunda génesis, es decir un segundo ejemplo de vida en el universo que, sin duda, será el avance más importante de la humanidad, llevando a la biología de carácter terrestre a nivel universal.