Dr. Ricardo Ignacio Prado y Núñez

Arquitectura y diseño

El doctor Ricardo Ignacio Prado y Núñez es un distinguido arquitecto, dotado de un gran sentido artístico que lo ha definido como un apasionado defensor y conservador del patrimonio histórico monumental, dentro y fuera de la Ciudad de México. Su compromiso con la restauración le ha permitido consolidarse como un experto protagonista del mantenimiento físico de obras cuyo valor es incalculable, pues pertenecen a los símbolos de identidad nacional.

Su relación con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) data del año 1955, cuando ingresó a la entonces Escuela Nacional de Arquitectura, en la que cursó su licenciatura. Posteriormente, ya en la Facultad de Arquitectura, realizó y completó sus estudios de maestría y doctorado, ambos con mención honorífica. Además, la excelencia académica impresa en su programa doctoral, con especialización en la Restauración de Edificios y Monumentos, lo hizo merecedor de la Medalla Gabino Barreda.

Durante este periodo se inició en la docencia, con la impartición de un seminario en el doctorado, pero fue a partir de 1995 que comenzó formalmente su desempeño como profesor en la Facultad de Arquitectura, con el curso Procedimientos de restauración y materiales I y II.

Ha enfocado su fructífera carrera profesional a la restauración de edificios y monumentos históricos, como proyectista, director de obra y contratista. Desde 1961, y por varios años, se hizo cargo de la supervisión y dirección técnica de diferentes edificios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); en 1962 ingresó al Colegio de Arquitectos de México y derivado de su profundo compromiso profesional que, para el año de 1968, fue nombrado gerente y consejero en esta misma institución.

El prestigio del doctor Prado lo llevó a ocupar diversos cargos en instituciones privadas y gubernamentales, como la oficina de Conservación de Edificios y Monumentos del Distrito Federal (1971-1976) y, como asesor, en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) (1995-1998), por mencionar algunas.

Entre las innumerables obras de restauración en las que participó cabe destacar: la restructuración del segundo monumento de la Calzada de los Misterios, la remodelación de la Alameda Central de la Ciudad de México, la primera etapa de la restauración del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, las fachadas del Palacio de Iturbide-Banamex, las fachadas y torres de la Parroquia de Dolores Hidalgo, en Guanajuato; las fachadas de la Pinacoteca de San Carlos del INBA, el proyecto del Palacio de los Condes de Suchil, en Durango, Durango; además de la primera etapa del programa integral de restauración de la parroquia de Santa Prisca y San Sebastián, en Taxco, Guerrero.

Es fundamental resaltar el sobresaliente profesionalismo del doctor Prado, su profunda conciencia del compromiso y la responsabilidad que implica el contacto con grandes edificios, monumentos y obras de arte, cargados de un valor cultural y patrimonial incalculable. Es por ello que, en el año de 1998, unió sus esfuerzos con historiadores de arte, químicos, ingenieros estructurales y artesanos para entregarse más a la noble labor de la conservación y, con esto, complementar y dar continuidad a su trabajo. A partir de entonces, y hasta 2004, participó en diversas obras que abarcan el Antiguo Colegio de San Idelfonso, el plan maestro y dirección técnica de la restauración del Palacio Postal y la Casa de los Condes de Santiago Calimaya, hoy Museo de la Ciudad de México. Asimismo, colaboró con la reintegración de las cruces atriales oriente y poniente de la Catedral Metropolitana, y dirigió el proyecto de restauración histórica del Monumento a Cuauhtémoc.

Su intensa labor le ha permitido combinar la docencia con la práctica profesional dentro y fuera de la unam; en el año 2005 colaboró como asesor en la restauración y consolidación de la fachada principal del Palacio de Bellas Artes, en el desmonte, traslado y restauración de las esculturas conocidas como Los indios verdes, y en la restauración del mobiliario y elevador para el área presidencial del Palacio Nacional.

Comprometido con la difusión cultural, también ha colaborado con la conservación del patrimonio universitario, haciendo hincapié en una diversidad de restauraciones que comprenden: la escultura Eco de tres instantes, ubicada en la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza (FES-Zaragoza); la escultura Pirámide invertida, de la Hemeroteca Nacional de Ciudad Universitaria; la escultura Barda caída de la FEZ- Iztacala; el mural El regreso de Quetzalcóatl, ubicado en el edificio de posgrado de la Facultad de Arquitectura, y el máximo símbolo de su Alma mater, el escudo monumental de la Torre de Rectoría.

Ha recibido varias distinciones entre las que sobresalen: en 2003, el Premio Juan O‘Gorman; en 2005, el Premio Nacional de Restauración Víctor Manuel Villegas, otorgado por la Federación Nacional de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana; en 2006, el Premio Luis Arturo Ramos, en restauración de monumentos, por la Legión de Honor Nacional; y en 2012, el Premio Íconos del Diseño, que le otorgó la revista Architectural Digest, por su trayectoria como restaurador. Es importante destacar que, simultáneamente a su labor en la restauración, el doctor Prado ha cultivado su otra pasión profesional, la creación literaria; su trabajo en este ámbito lo ha conducido a la producción de varios libros como autor y coautor, dignos también de importantes reconocimientos literarios, como: el Premio Alejo Carpentier; el Premio Carlo Erba. Cuentos y Leyendas Médicas, y el primer lugar en el Concurso Internacional de Crónica Urbana Salvador Novo, con su obra Cronista de piedra.

Por su brillante trayectoria, sus aportaciones como especialista en el área de la restauración, y su compromiso con las tareas sustantivas de nuestra institución, se le considera digno merecedor del Premio Universidad Nacional 2013 en el área de Arquitectura y diseño.

Destacados