Dra. Gabriela Ortíz Torres

Creación artística y extensión de la cultura

Esta joven y distinguida compositora mexicana cuenta con una sólida y exitosa formación. Terminó la licenciatura en composición con mención honorífica en la Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México (ENM-UNAM), entre 1987 y 1990. Paralelamente, en la Escuela Vida y Movimiento (EVM) llevó a cabo estudios de análisis del siglo XX y piano y, en el Conservatorio Nacional de Música (CNM), asistió al taller de composición, entre 1985 y 1990. Más tarde, en Londres, Inglaterra, estudió la maestría en composición en Guildhall School of Music and Drama becada por The British Council Fellowship, entre 1990 y 1991 y se doctoró en composición y música electro-acústica en la City University con una beca que le otorgó la UNAM, entre 1991-1996.

Gabriela Ortiz considera que los maestros que han dejado huella en su formación, complementado la información necesaria para su desarrollo, son Federico Ibarra (ENM-UNAM) en cuanto al oficio, la técnica y la forma y Mario Lavista (EVM-CNM), en lo que se refiere a la sutileza del desarrollo y la orquestación.

Entre los años de 1992 y 2002, asistió a cursos de verano y residencias artísticas en Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y Canadá. Ha tomado parte en un sinnúmero de conciertos celebrados en las más connotadas salas del Reino Unido, Escocia, Alemania, Francia, Canadá, Estados Unidos, Uruguay, Venezuela y México y, en muchos de ellos, desde hace 20 años, ha estrenado o asistido al estreno de sus propias obras.

El catálogo de Gabriela Ortiz Torres está conformado por: cuatro composiciones para piano y otras cuatro para instrumentos solos. Su producción de música de cámara está configurada por 15 piezas. De repertorio orquestal, dicho catálogo reporta siete composiciones y, finalmente, enumera para música electro-acústica los siguientes títulos: Magna Sin para steel drum y cinta; Five Micro Etudes para cinta sola; Things like that happen para chelo y cinta, y El trompo para vibráfono y cinta.

Vale la pena citar algunas de sus composiciones y apuntar su contexto. Por ejemplo, la partitura de la obra para piano titulada Patios serenos, compuesta en 1985, presenta la siguiente apostilla: “Tenemos la necesidad y obligación de crear ambientes serenos. Debemos procurar que esta sensación se contagie y comunique.” Ésta es una cita de Luis Barragán y da cuenta de cómo su arte arquitectónico inspiró a Gabriela. Patios serenos se estrenó mundialmente en 1986 interpretada por el pianista mexicano Alberto Cruzprieto como un homenaje al arquitecto mexicano. Altar de piedra (2002), concierto para orquesta, timbales y tres percusionistas, cierra el ciclo de altares musicales que se inicia con Altar de neón (1995) y Altar de muertos (1996), obras inspiradas en la novela Los pasos perdidos del escritor cubano Alejo Carpentier.

Huítzitl, composición escrita para flauta dulce Ganassi soprano (1993), se caracteriza por una gran calidad en el diseño, una gran economía de medios y una pureza singular de principio a fin. Huítzitl ha recorrido el mundo interpretada por el distinguido flautista mexicano Horacio Franco.

En una entrevista Gabriela expresa lo siguiente: “Nuestra generación es multicultural. Ahora escuchamos de todo; a mí me gusta la música africana y el rock; no me puedo abstraer de la tecnología, la cinta y la computadora que son parte de mi idiosincrasia. Me identifico con los Beatles, con los Rolling Stones; con la música de San Juan Chamula aunque soy urbana y tengo que ver con la gente común, con el mambo, con la salsa y toda esa música.” En un artículo de su autoría, en el que se ocupa de la nueva música latinoamericana anota “... ser un compositor latinoamericano entrenado por un lado bajo la fuerte influencia impuesta y heredada de la cultura europea occidental, mientras se vive en un país del tercer mundo lleno de riqueza, magia y cultura surreal, implica asumir los peligros y los retos de una elección... que trata de confrontar los modelos musicales establecidos por la cultura occidental”. Y concluye “Es interesante notar en términos musicales que si uno se aventura lo suficientemente lejos hacia el occidente, éste se vuelve oriente; y también yendo lo suficientemente lejos, el sur se vuelve norte. Es la ventaja de vivir en un mundo circular”.

Estas palabras de Gabriela son las premisas de arranque con las que revela su vida y su obra. Con ella se asiste a un extenso mundo musical invadido de géneros, formas y estilos diversos que, además, dan cuenta de su versatilidad, imaginación y energía.

La Universidad Nacional Autónoma de México se congratula por el bien merecido reconocimiento que ahora le otorga.

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