Dr. Enrique González González
Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación
El doctor Enrique González González nació en 1951 en Cotija, Michoacán. Obtuvo la licenciatura en Filosofía en 1984 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); se doctoró en Historia en 1991 en la Universidad de Valencia, España (Magna cum laude por unanimidad) y, bajo el magisterio de Mariano Peset, fue promovido a Doctor Honoris Causa por la unam. La dedicación del Dr. González a nuestra máxima casa de estudios inició en 1974 como profesor de asignatura en el Colegio de Ciencias y Humanidades y continua hasta el día de hoy, ahora como Investigador de Carrera, Titular “C” en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), al que ingresó en 1983.
Actualmente, y desde 1996, mantiene el nivel D del Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo (RPIDE); en 2018 fue reconocido como Investigador Emérito del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), luego de ocupar 22 años ininterrumpidos el nivel III, y en 2019 recibió el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. Desde 1992 es miembro de la Commission Internationale pour I´Histoire des Universités, con sede en la Universidad de Gante, Bélgica, siendo el único académico latinoamericano elegido para esa asociación, y desde 2012 lo es de la Academia Mexicana de Ciencias. Fue electo en el año 2000 como Académico de Mérito de la Academia Portuguesa da Historia y, entre otros reconocimientos, recibió en 2008 el Premio Edmundo O’Gorman por el INAH, la prestigiada beca John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2010 y el Premio Francisco Javier Clavijero del INAH en 2018.
Su vasta obra impresa y su notable repercusión nacional e internacional puede resumirse en: dos libros de autor, 10 en coautoría, nueve libros coordinados; 28 artículos en revistas arbitradas, 117 capítulos en libros académicos, así como 20 reseñas críticas y 30 textos de difusión. Casi la mitad de esos títulos se han publicado en el extranjero: Canadá, Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Perú, Brasil, Argentina, Chile, España, Portugal, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda e Italia y, parte de ellos en inglés, francés, italiano, catalán, holandés y portugués.
Su obra impresa ha sido citada en 2,375 ocasiones por publicaciones de 33 países, de los cuales 15 corresponden a lenguas distintas al español. De las más de 52 reseñas críticas a sus escritos, 42 se imprimieron fuera de México. Además, ha sido citado en 297 tesis, 48% doctorales, prueba de que su producción impresa estimula a nuevas generaciones.
El doctor González es especialista en Historia social, política y cultural de Europa y América durante los siglos XVI y XVII. Su actividad académica se distingue por su insistencia en el trabajo en equipo y en la realización de enfoques comparativos entre varias instituciones, lo que le permite cuestionar y replantear las tradicionales miradas eurocentristas y dar cuenta de la peculiaridad y el papel específico de las civilizaciones e instituciones hispanoamericanas, decisivas para la creación de las identidades culturales en nuestro continente.
Su investigación se ha centrado en tres campos: la historia de las universidades hispanoamericanas; el humanismo renacentista en Europa y América, y la historia del libro y la cultura novohispanas. Por lo que hace al primero, los aportes del doctor González fueron decisivos para el giro innovador que tuvo, desde 1985, la Historia de las universidades y colegios de América Latina y el Caribe que, al vincular la disciplina con las ciencias sociales, propició una mayor profundidad analítica. Frente a una rancia tradición historiográfica laudatoria y conmemorativa, centrada en discutir sobre las “verdaderas” fechas de fundación de “su” universidad, los hombres más famosos en sus aulas y su aporte a la formación de la nación, él y sus alumnos inauguraron en México los debates sobre el carácter, el sentido y las repercusiones de la educación en la Edad Moderna, basándose en el análisis de las condiciones sociales, políticas, religiosas, culturales y científicas de los sitios donde surgieron las instituciones educativas. De ese modo se abrió el paso a estudios comparados y de mayor calado, y a un crecimiento sin precedentes de la producción historiográfica. Como ejemplo: lo publicado en México sobre universidades y colegios novohispanos en más de tres siglos (1668-1985), apenas rebasa el centenar de títulos. En cambio, debido principalmente a la iniciativa del doctor González y de los investigadores formados en sus seminarios, en las siguientes tres décadas esta producción superó el medio millar de publicaciones. Gracias a ese equipo de trabajo, los estudios con enfoque social sobre el pasado universitario y educativo llevaron a la consolidación de un campo específico de estudio en México, que, a más de generar de inmediato múltiples tesis y publicaciones, inspiró iniciativas fuera del país.
Su investigación capital en este campo es El poder de las letras. Por una historia social de las universidades de la América hispana en el periodo colonial, obra de 2017 con la que culminaron tres décadas de exploración en más de cincuenta archivos universitarios de cada ciudad del continente y el Caribe donde funcionó al menos una universidad, así como de las ciudades europeas que guardan documentos al respecto. Por primera vez se presentó a las universidades coloniales hispanoamericanas en su conjunto, no como una mera lista según el orden cronológico de fundación, y sin recurrir a los archivos, sino desde una perspectiva social y política, sólidamente documentada. Una tarea para la que fueron decisivos los respaldos de la unam y la beca de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation.
Un buen parámetro para medir el impacto de esa obra seminal lo aporta la docena de reseñas que la han analizado. En ellas, los expertos coinciden en calificar ese texto como herramienta insustituible para el estudio del fenómeno universitario en Iberoamérica, celebran la amplitud de su enfoque, el rigor y amplitud de la bibliografía recopilada y, ante todo, su monumental y sistemática guía de fuentes, la más rica hasta hoy. Por estas razones, el doctor González recibió múltiples invitaciones a presentarla en universidades e institutos de investigación de México, Estados Unidos, Argentina, Chile, Perú, Cuba, España, Alemania y Francia, y obtuvo en 2018, la mención del “Premio Francisco Javier Clavijero”, como mejor libro en Historia, por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El doctor González ha publicado decenas de estudios respecto a las semejanzas y diferencias de las universidades entre sí, tanto las americanas del periodo colonial, como las de Valencia, Granada, Salamanca o Lovaina. Entre otras investigaciones, ha profundizado sobre el carácter primordialmente político de las normas universitarias, examinando y publicando críticamente los sucesivos códigos legales de la Universidad de México desde que se inauguró en 1553, hasta las normas “definitivas” dictadas por el visitador real Juan de Palafox en 1645. Además del valor intrínseco de semejante ejercicio analítico y editorial, se trata de una aportación original, toda vez que ni en España ni en ningún otro país latinoamericano se han publicado ediciones críticas de la antigua legislación universitaria.
Dato revelador del vasto eco de sus publicaciones en torno a las universidades es que, del total de citas a sus escritos en este campo, 684 corresponden a México y 591 a otros países. Es decir, la recepción de su obra ha tenido un alcance que trasciende fronteras.
El humanismo renacentista ha sido tradicionalmente un área de interés de muchos intelectuales europeos y americanos, pues sentó las bases de la revolución científica del siglo XVII. Al respecto, son notables las contribuciones del doctor González a éste, su segundo campo de estudio, y hacen de ellas un referente obligado. Al dirigir su atención al educador y pensador valenciano Juan Luis Vives, advirtió que cuatro décadas de historiografía franquista habían distorsionado su imagen hasta reducirlo al “máximo representante de la raza hispana”.
El humanismo renacentista ha sido tradicionalmente un área de interés de muchos intelectuales europeos y americanos, pues sentó las bases de la revolución científica del siglo XVII. Al respecto, son notables las contribuciones del doctor González a éste, su segundo campo de estudio, y hacen de ellas un referente obligado. Al dirigir su atención al educador y pensador valenciano Juan Luis Vives, advirtió que cuatro décadas de historiografía franquista habían distorsionado su imagen hasta reducirlo al “máximo representante de la raza hispana”.
Sus trabajos sobre este tema, entre los que se cuentan cuatro libros, 12 artículos y 15 capítulos, se basaron en una innovativa y minuciosa búsqueda, entre 1978 y 1980, de los impresos de autoría de Vives dispersos en las bibliotecas nacionales y patrimoniales de más de cien ciudades en veinte países europeos, pesquisa que después extendería a nuestro continente. Este exhaustivo escrutinio se fundó en la hipótesis —ampliamente corroborada— de que la dispersión física de los impresos de Vives en las bibliotecas de Europa y América había impedido una visión de conjunto que permitiera su correcta valoración. De ese modo descalificó las corrientes nacionalistas españolas de los años cuarenta a setenta del siglo XX; mostró la amplísima difusión del humanista, y pudo analizar las múltiples formas en que el reformador de las ciencias fue leído en Europa y América por cinco siglos.
En su libro Joan Lluís Vives, de la escolástica al humanismo, publicado en Valencia en 1987, sostuvo el alcance europeo de los escritos del humanista y renovó aspectos fundamentales en torno a su producción juvenil. A pesar de su casi medio siglo, se lo sigue citando hasta hoy, y aparece en al menos 208 publicaciones de especialistas en el tema en idioma español, inglés, francés, alemán, japonés, húngaro y ruso. Otro libro de igual modo notable, donde estudia la difusión del autor durante cinco siglos, es Una República de Lectores. Difusión y recepción de la obra de Juan Luis Vives, obra escrita en 2007 en colaboración con Víctor Gutiérrez, que mereció en 2008 el Premio Edmundo O’ Gorman que otorga el inah a la mejor investigación, y fue reseñado en español, italiano e inglés. Este texto motivó la invitación al autor para escribir el primero y el último de los ocho capítulos de la síntesis actual más relevante sobre el humanista español, A Companion to Juan Luis Vives, obra de 2009 cuyo volumen se encuentra en 1,028 bibliotecas académicas de los cinco continentes, de acuerdo con Worldcat.
El tercer ámbito que revela el carácter innovador de las aportaciones del doctor González se vincula con la Historia del libro. En ella, inauguró una rica veta de análisis al demostrar que el impreso fue, apenas consumada la conquista de América, un factor decisivo en el proceso de formación de una comunidad criolla de hombres de letras y de ciencias y, por tanto, un auxiliar en el proceso de colonización. En este campo ha tenido particular relevancia su texto “Del libro académico al libro popular”, donde plantea que el libro, además de mercancía, es un vehículo de ideas y, para comprenderlo en su contexto, se lo debe clasificar y estudiar, no según el moderno sistema decimal, sino en correspondencia con el orden de los saberes cultos y populares vigente en cada época y lugar.
Esta disertación lo ha llevado a efectuar análisis diacrónicos de las principales bibliotecas novohispanas del siglo XVI y algunas españolas, para detectar en qué grado contenían saberes nuevos, cuando no prohibidos, y cuándo se limitaban a reproducir los códigos tradicionales. Así, en una decena de estudios ha explorado el carácter de los impresos presentes en la Nueva España en manos de los colegiales indígenas de Santa Cruz de Tlatelolco, de los primeros catedráticos universitarios, de los frailes en sus conventos, y de particulares, tanto cultos como apenas alfabetizados, incluido algún esclavo.
Con este original método ha podido valorar si los libros que cruzaban el Atlántico eran anticuados, novedosos o heréticos; cómo se los utilizaba; el papel que jugó, desde el siglo XVI, la represión inquisitorial al actuar contra impresos, impresores, libreros y lectores, y que causó el desplome de la producción impresa en España y en el Nuevo Mundo.
Las publicaciones del doctor Enrique González en torno a Juan Luis Vives y la historia del libro han colocado a la Universidad Nacional en el debate actual —americano y europeo— sobre el humanismo renacentista y su carácter renovador en ambos lados del Atlántico, y en la discusión sobre el rol de la circulación del libro para la formación de comunidades científicas. No parece pues casual que el joven investigador finlandés Kaarlo Havu, autor del más reciente libro de 2022 sobre el humanista valenciano, lo considere “el mayor especialista” vivo en torno a la obra filosófica y pedagógica de Vives; y que, por su parte, el decano de los vivistas, el estadounidense Charles Fantazzi declare: “He himself must be accounted as one of the leading, if not the leading scholar of Juan Luis Vives at the present day”.
Las labores del doctor González han tenido un significativo beneficio social desde dos principales vías. Una propiamente académica, al favorecer la formación de estudiantes y fortalecer a la comunidad de historiadores; y otra, que mira al amplio público, destinada a facilitar la comprensión de la importancia de las instituciones educativas, del pensamiento humanista y de la historia del libro, permitiendo reflexionar en la actualidad sobre su herencia y sus significados.
Con respecto a la formación de estudiantes, las tareas del doctor González iniciaron en 1974, cuando empezó a dar clases en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), para continuar en la Facultad de Filosofía y Letras y en el posgrado de la UNAM. A continuación, a partir de 2020, consciente de la urgencia de una mayor dedicación a los jóvenes estudiantes a raíz de la crisis sanitaria, ha vuelto a enseñar a nivel licenciatura.
Desde 1991 y en los siguientes quince años, el doctor González coordinó un Seminario de Historia Colonial, sin valor curricular, cuyo objetivo fue crear un equipo sólido de estudiosos de la universidad que vigorizara al Instituto y ampliara su planta académica, con apenas cuatro investigadores en sus inicios. En el marco de ese seminario, coordinó cinco proyectos apoyados por dgapa que respaldaron, con numerosas becas, la conclusión —bajo supervisión colectiva— de más de 50 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, algunas de las cuales se publicaron después como libros o artículos, previa revisión, lo que contribuyó a incrementar sin precedentes la bibliografía sobre la Universidad de México, que pronto superó a la gran mayoría de las iberoamericanas.
Por otro lado, la experiencia derivada de su trabajo en equipo permitió a ocho jóvenes, miembros de aquel seminario, ganar plazas de investigación en el IISUE y, gracias a ello, ese Instituto inauguró nuevas líneas de investigación y fortaleció su planta académica. En el marco del mismo seminario, al menos 19 antiguos estudiantes o tesistas del doctor González son ahora profesores o investigadores de tiempo completo en instancias de la UNAM o en universidades de México, Brasil, Chile, Alemania e India, y varios de ellos, incluido el actual profesor en la India, siguen ensanchando los estudios en torno la historia social de las universidades.
Como muestra de su importante aporte al trabajo en equipo, ha dirigido formalmente cinco tesis de licenciatura, 11 de maestría y siete de doctorado, además, ha participado en 14 comités tutoriales de doctorado y en varios sínodos de maestría y de licenciatura, muchos de los cuales obtuvieron mención honorífica y, siete de ellos, se hicieron merecedores el Premio Marcos y Celia Maus como la mejor tesis en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, así como de alguna de las distinciones anuales del inah. Además, cinco de sus tesistas de licenciatura o maestría ampliaron su formación en Estados Unidos o España, donde se doctoraron. Actualmente dirige las tesis de cuatro alumnos de doctorado, dos de maestría, uno de licenciatura. y participa en cuatro comités doctorales.
En opinión de sus exalumnos, el magisterio del doctor es una decidida y entusiasta invitación a los jóvenes a concluir sus estudios, fomentar el trabajo en equipo, graduarse, ejercer de manera responsable la profesión y apasionarse por la vida académica, ante todo la investigación.
El fortalecimiento de la comunidad académica en México, propiciado por las labores formativas del doctor Enrique González, se ha acompañado de un diálogo permanente, iniciado por él, con pares académicos de Italia, Portugal y Francia y, en especial, del ámbito iberoamericano. Para ese intercambio fueron decisivos los congresos internacionales de Historia de las universidades hispánicas, celebrados de 1987 a 2019, en conexión con la Universidad de Valencia; cinco de ellos fueron organizados de manera directa por el doctor y su equipo en la unam. Semejantes intercambios permitieron, por un lado, expandir los horizontes internacionales del IISUE y, por el otro, dieron lugar a que, emulando al Instituto, las universidades de Salamanca, Valencia y la Carlos III de Madrid crearan sus respectivos centros de Historia de la universidad.
A este mismo respecto cabe mencionar la colección editorial La Real Universidad de México. Estudios y Textos, iniciada en 1987 por iniciativa del doctor González y el desaparecido profesor Lorenzo Luna Díaz. Los 45 tomos impresos y los que están en prensa han incorporado, a más de lo producido por autores del iisue, diversos estudios realizados por miembros del Seminario de Historia Colonial y por reconocidos especialistas nacionales y extranjeros, en especial con motivo de los congresos internacionales que han tenido por sede al Instituto. De la valía de esta colección habla el hecho de que los centros de historia de las universidades de Valencia, Salamanca y Madrid hayan creado colecciones editoriales similares, centradas en el estudio social de las universidades, y en todas ellas aparece el nombre del doctor Enrique González como miembro de sus consejos editoriales, signo del prestigio internacional del que goza y que ha redundado en beneficio de la comunidad académica nacional y extranjera.
El doctor Enrique González ha recibido 145 invitaciones para dictaminar productos académicos y proyectos de investigación por parte de varias instancias de la UNAM, así como del INAH, CIESAS, CONAHCYT, y de universidades y entes públicos de España, Bélgica, Argentina y Chile. Asimismo, ha participado en once comisiones dictaminadoras y evaluadoras de la UNAM, incluida, desde 2019, la FES-Morelia y el CONAHCYT.
Finalmente, y al lado de otras actividades, en el currículo del doctor González destacan las 35 presentaciones de libros en exposiciones y ferias; los 30 artículos, capítulos y libros de difusión, así como las conferencias y diplomados, algunos a través de los medios, en los que, dirigiéndose a un amplio público, ha promovido la divulgación de los temas de su especialidad, coadyuvando así a una mejor comprensión por parte de nuestra sociedad de las labores propias de la UNAM y de la forma en la que la actividad intelectual de la humanidad se ha venido desarrollando a lo largo de los siglos. De entre esta producción, tiene lugar destacado su participación en el libro de 2013 La iglesia en el México colonial, en el que por primera vez se ofrece a estudiantes y público no especializado una visión de conjunto, y de carácter no eclesiástico, del prominente rol desempeñado por la Iglesia en aquella sociedad en los tres siglos de dominio español. En el volumen tuvo a su cargo los apartados relativos a la educación.
Por su indudable trayectoria académica y su excepcional entrega a la docencia y la investigación humanística, que ha dejado huella en varias generaciones e instituciones académicas, el doctor Enrique González González es designado Investigador Emérito de la UNAM.
Publicación: Reconocimiento al Mérito Universitario. Día del Maestro 2025. Profesores e Investigadores Eméritos Nombrados por el Honorable Consejo Universitario. Universidad Nacional Autónoma de México 2025. p.p. 18-28.
