Dr. Gerardo Suárez Reynoso
El doctor Gerardo Suárez Reynoso realizó sus estudios de Ingeniería Geofísica en la Facultad de Ingeniería (FI) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), graduándose de ingeniero geofísico con Mención Honorífica y mereciendo la medalla Gabino Barreda por ser el estudiante de su generación con el mejor promedio. Posteriormente, inició sus estudios de posgrado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), becado por la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde obtuvo su doctorado.
Posteriormente a su doctorado, obtuvo la Lamont Doherty Fellowship, que es otorgada anualmente por el Lamont Doherty Earth Sciences Laboratory de Columbia University (IDEO). En el laboratorio Lamont Doherty fue profesor del curso Geofísica Teórica (Geophysical Theory) y dirigió su primera tesis de maestría. Los resultados de esa tesis fueron publicados en la revista Nature. Además de estas tareas docentes, fue responsable de las redes sísmicas que en aquel momento operaba el Laboratorio de Lamont en el Caribe Oriental y en el estado de Nueva York. El resultado de Suárez y Nábělek (su colega) fue y sigue siendo una referencia en los estudios de sismicidad y neotectónica de la región.
A principios de 1985, el doctor Suárez regresó a México y se incorporó al Instituto de Geofísica como Investigador Titular, nivel “B”. Poco después de su llegada, participó en el estudio del sismo de Chile de 1985, cuyos resultados fueron publicados en la revista Science. Dos de los coautores chilenos de ese artículo se convirtieron posteriormente en sus estudiantes de posgrado, realizando sus tesis sobre la subducción en México y en Chile.
La labor científica del doctor Suárez no se ha limitado únicamente al territorio mexicano, sus contribuciones han tenido un gran impacto en diversos países de América Latina, donde ha trabajado con alumnado y post-doctorados en el estudio de sismos de gran magnitud y de la tectónica de Perú, Brasil, Venezuela, Chile y Argentina. Sus investigaciones han impactado el conocimiento científico sobre varias regiones geológicas en esos países. En el caso de México, el trabajo del doctor Suárez estuvo concentrado durante una época en el análisis de la tectónica del sur de México. Uno de sus escritos, publicado en la revista Nature, modificó radicalmente la visión que se tenía de la zona de subducción de nuestro país. Con base en la contorsionada y anómala geometría de la placa de Cocos que resultó de sus investigaciones, se explicó también la ubicación de la Faja Volcánica Mexicana (FVM) en nuestro país que, a diferencia de los arcos volcánicos en otras regiones del mundo, en México es oblicua a la costa donde se lleva a cabo la subducción de la mencionada Placa de Cocos, debajo de la Placa Norteamericana. Los escritos publicados por el doctor Suárez y su grupo de investigación en este tema han alcanzado aproximadamente 900 citas y son algunos de los artículos más citados de un mexicano en Ciencias de la Tierra.
Otra de sus contribuciones es un trabajo de investigación de largo aliento sobre sismos históricos que llevó a cabo liderando, junto con la doctora Virginia García Acosta del Centro de Investigaciones y Estudios sobre Antropología Social (CIESAS), a un grupo interdisciplinario de geofísicos, historiadores y antropólogos que realizaron una investigación sistemática en los archivos y bibliotecas de nuestro país y en el Archivo General de Indias en Sevilla, España. El resultado de este esfuerzo es la recopilación más completa de sismos históricos que existe en el país.
Una segunda fase derivada de este proyecto es la creación de un sistema con una base de datos y de consulta en línea que incluye una interpretación sismológica de los sismos históricos registrados y las correspondientes citas bibliográficas (www.sismoshistoricos.org). La integración de la información en esta base de datos, su diseño e interpretación fueron realizados a lo largo de más de diez años, con la participación de varios estudiantes de licenciatura y posgrado.
El estudio sistemático de terremotos ocurridos en la época pre-instrumental ha dado resultados importantes que han cambiado el conocimiento geológico y geofísico de México. Uno de los descubrimientos importantes fue identificar la presencia de varios sismos de magnitud considerable que ocurrieron a todo lo largo de la FVM, que tradicionalmente fue considerada como una región de bajo peligro sísmico debido a que los únicos movimientos telúricos reportados en ella habían sido los temblores de Acambay, en el estado de México (1912) y el de Xalapa, Veracruz (1920). La identificación e interpretación de sismos en el registro histórico demostró que en los últimos 450 años han ocurrido varios terremotos de magnitud trascendente en toda esa faja volcánica. Estos resultados han modificado las condiciones del nivel de peligro sísmico en esta región, donde habita el 45% de la población total de México.
Otro de los resultados importantes del estudio referente al registro histórico de sismos en nuestro país, fue la identificación de la presencia de un terremoto de gran magnitud en la zona costera de Oaxaca en 1787. Al interpretar los antecedentes históricos, el doctor Suárez y su colaboradora, la sismóloga italiana P. Albini, demostraron que la zona de subducción de México es capaz de generar sismos de gran magnitud, M~8.6, que generan también enormes tsunamis, como el identificado en esa región de Oaxaca. Este trabajo cambió radicalmente la interpretación prevalente de que la zona de subducción mexicana no era capaz de generar temblores de magnitud mayor a 8.1. La confirmación de la presencia de este sismo de gran magnitud ha modificado la visión del peligro sísmico y tsunamigénico a lo largo del Pacífico mexicano. De hecho, el reglamento de construcción de la Ciudad de México fue modificado para reflejar esta nueva observación. Uno de los últimos trabajos publicados por el doctor Suárez sobre el norte del Istmo de Tehuantepec, es el realizado en colaboración con colegas del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica sobre el gran terremoto del 8 de septiembre de 2017.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) también ha formado parte del interés científico del doctor Gerardo Suárez, que en la actualidad colabora estrechamente con investigadores del Centro de Investigación y Registro Sísmico (CIRES) en la mejoría y actualización tecnológica y científica del SASMEX y de la Red Acelerográfica de la Ciudad de México. Parte de este trabajo ha resultado en el diseño y modernización de los algoritmos de detección que deciden si se emite o no una señal de aviso.
Actualmente, el doctor Suárez dirige un grupo de trabajo que tiene como objetivo la instalación, operación y análisis de una red de instrumentos sismo-geodésicos en la zona de subducción de Guerrero y Oaxaca, cubriendo la Brecha Sísmica de Guerrero, una zona considerada de alto potencial sísmico. Es importante señalar que esta es la primera red de monitoreo de este tipo en el mundo.
Las investigaciones originales del doctor Suárez lo han convertido en uno de los sismólogos más reconocidos en América Latina, lo cual se refleja en 95 artículos publicados en revistas internacionales especializadas y de gran prestigio, dos capítulos en libros y seis libros de investigación y divulgación. Hasta febrero de 2023 su obra ha recibido 5,498 citas con índice h = 31 en la base de datos de ResearchGate (https://www.researchgate.net/profile/ Gerardo-Suarez), que lo ubican entre los geocientíficos más citados de México y de la Universidad.
Otra faceta del trabajo que el doctor Suárez ha desarrollado en la unam es su vasta y trascendente labor institucional siendo investigador del Instituto de Geofísica, como director de éste y, posteriormente, como Coordinador de la Investigación Científica. En su rol de investigador, se aplicó a la modernización y actualización del Servicio Sismológico Nacional (SSN), debido a que en ese momento operaba con atrasos tecnológicos inaceptables por la falta de recursos financieros. Fungiendo como director, continuó con esta tarea en colaboración con un grupo de investigadores de reciente ingreso, particularmente con el doctor David Novelo Casanova, quien en esos momentos se desempeñaba como jefe del ssn. Como resultado de este proceso de modernización se consiguió financiamiento externo para adquirir las primeras estaciones de banda ancha y lograr la comunicación satelital para transmitir los registros sísmicos al Instituto de Geofísica en tiempo real.
En el desarrollo de las comunicaciones satelitales trabajó estrechamente con la doctora Gloria Koenigsberger, entonces directora del Instituto de Astronomía, quien también utilizó tempranamente esa tecnología para conectar los telescopios del Observatorio Astronómico Nacional ubicado en San Pedro Mártir, Baja California.
Como Coordinador de Investigación Científica, logró la donación de los terrenos y el financiamiento para construir los edificios de los campus universitarios en Juriquilla y Morelia. La tarea no fue simplemente obtener fondos con el Banco Mundial, bajo la rectoría del doctor José Sarukhán, sino también realizar una intensa labor dentro del Consejo Técnico de la Investigación Científica para identificar grupos interdisciplinarios que tenían interés de integrarse a estos nuevos campus de investigación; entre éstos se encuentran los de Física Aplicada, Neurobiología, Geología, Geofísica, Matemáticas, Astronomía y Ecología, quienes formaron la columna vertebral de lo que hoy en día son dos polos vigorosos de desarrollo científico de la UNAM.
Con el objetivo de diseñar un esquema de posgrados “horizontales”, en colaboración con directores de escuelas y facultades así como de expertos que enriquecieran con su participación en las diferentes disciplinas de su especialidad, a través de una más estrecha vinculación entre investigación y docencia logró capitalizar la capacidad instalada de nuestra Universidad en varios campos disciplinarios, que no había sido utilizada a plenitud para la formación de investigadores y profesionistas de alto nivel. El resultado de estas colaboraciones fue la creación de programas de posgrado donde intervienen escuelas, facultades, centros e institutos de investigación. Estos posgrados horizontales enriquecieron de forma significativa la oferta educativa de la unam en este nivel. El Laboratorio de Geoquímica Isotópica de los institutos de Geología y Geofísica, lo mismo que el Centro de Ciencias de la Complejidad, son ejemplos exitosos de colaboración interinstitucional que se originaron a partir de esos esfuerzos iniciales.
Entre otras tareas que se llevaron a cabo durante su gestión como Coordinador de la Investigación Científica se pueden listar las siguientes: el impulso a la enseñanza de las ciencias en el Bachillerato universitario, al fortalecer el Programa Jóvenes hacia la Investigación; la conversión del Centro de Instrumentos en un centro de investigación y desarrollo; el fortalecimiento de dos programas universitarios de reciente creación: el de Investigación Espacial (creado en 1990) y el del Medio Ambiente (creado en 1991); la transformación de dos centros en institutos: el Centro de Investigación en Ingeniería Genética y Biotecnología (ceingebi) en Instituto de Biotecnología, y el Centro de Ecología, en Instituto del mismo nombre; la contratación de investigadores jóvenes; la creación del Instituto de Neurobiología, a partir del departamento de Fisiología del Instituto de Investigaciones Biomédicas; la creación del Centro de Energías Renovables (hoy Instituto) a partir del Laboratorio de Energía Solar del Instituto de Investigaciones en Materiales; y la sistematización total de la operación del Consejo Técnico de la Investigación Científica (CTIC).
Al término de su gestión como Coordinador de Investigación Científica, el doctor Suárez fue comisionado por la unam para fungir como director fundador del Sistema Internacional de Vigilancia (IMS, por sus siglas en inglés) del Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En esa responsabilidad, integró un equipo de científicos e ingenieros para diseñar, instalar, probar y poner en operación la red del ims, que representa hoy el sistema de instrumentos de monitoreo de la Tierra más completo del mundo. Además de ser el sustento técnico del Tratado que hoy vigila y hace cumplir la prohibición de pruebas nucleares, el ims se ha convertido en el observatorio geofísico global más importante que estudia una gran diversidad de fenómenos de la Tierra sólida, los océanos y la atmósfera terrestre.
El doctor Suárez ha logrado cautivar en sus cursos a varias generaciones de estudiantes para que realicen estudios de posgrado en geofísica y sismología y participen en la formación de profesionistas de alto nivel. Asimismo, en el Posgrado en Ciencias de la Tierra ha impartido los cursos de sismología, evaluación de peligros y riesgos, y perspectivas sociales para la reducción de los riesgos socio naturales, participando en la formación de geocientíficos. Además, en la School of Earth Sciences de la Columbia University impartió el curso Geophysical Theory.
Ha dirigido al menos 31 tesis: 13 de licenciatura, 12 de maestría y 6 de doctorado. Además, dirigió dos estancias postdoctorales. Entre sus alumnos de maestría destacan varios que han seguido su formación académica en el doctorado. Es digno de mención que varios de estos alumnos se han destacado en sus áreas de investigación como: Servicio Sismológico Chileno, Investigaciones Sismológicas, Earthquake Research Center, Universidad de Tokyo, la organización responsable del Sistema de Alertamiento Sísmico Mexicano (SASMEX) y de la Red Acelerográfica de la Ciudad de México (RACM).
Su trayectoria profesional también incluye el desempeño de diversos cargos académicos, académico-administrativos y como funcionario, dentro y fuera de la UNAM. Los más destacados son: Miembro del Comité Externo de Evaluación del cicese, desde 2008; Miembro Steering Committee of GNS-IRIS (Global Seismic Network) 2003-2004; Presidente de International Federation of Digital Seimograph Networks, 2007 -2014; Director de Seismological Society of America, 1998 – 2002; Presidente del Comité de Riesgos Geológicos, Secretaría de Gobernación, México,1996 -1997; Presidente Fundador de Middle American Seismographic Consortium (midas), 1990– 1995; Miembro del Comité Ejecutivo Global Seismic Hazard Project de las Naciones Unidas; Miembro de la Junta de Gobierno del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico de la Fundación Javier Barros Sierra, México; Miembro del Consejo Asesor del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 1994 a 1997; Miembro del Consejo Consultivo de Investigación del Instituto Mexicano del Petróleo, 1996-1997; Miembro de la Comisión Dictaminadora del SNI (Área I), 1995,1997; Asociado en el Centro de Investigación Sísmica, Fundación Javier Barros Sierra desde 1987; Representante del Personal Académico de Tierra Sólida, Consejo Interno, Instituto de Geofísica, unam, de 1986 a junio de 1989.; y Miembro del Consejo Editorial de la Revista Geofísica, Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH). Además, pertenece a la Academia Mexicana de Ciencias, a la American Geophysical Union, a la Seismological Society of America y a la Unión Geofísica Mexicana.
Finalmente, Gerardo Suárez fungió por nueve años como presidente de la Academia de Música del Palacio de Minería, integrada por egresados de la Facultad de Ingeniería para promover la buena música y la formación de jóvenes mexicanos en los grandes conservatorios del mundo. La Orquesta Sinfónica de Minería (OSM) se ha consolidado como una de las grandes orquestas de América Latina y como un ejemplo de la participación de los universitarios y de la sociedad civil en la vida cultural de México. La labor del doctor Suárez en la consecución de fondos y en la planeación de las temporadas de verano y de conciertos especiales ha contribuido a mantener a la osm artísticamente vigente y económicamente viable. Durante su presidencia se iniciaron los conciertos didácticos a facultades y escuelas, dentro y fuera de la UNAM, para promover el gusto por la música y la cultura entre los jóvenes.
Por la investigación original que ha desarrollado siendo uno de los sismólogos más prestigiados de América Latina, y por su compromiso con la docencia en la que ha logrado cautivar a varias generaciones de estudiantes para que realicen estudios de posgrado en geofísica y sismología, el doctor Gerardo Suárez Reynoso recibe el nombramiento de Investigador Emérito de la UNAM.
Publicación: Reconocimiento al Mérito Universitario. Día del Maestro 2025. Profesores e Investigadores Eméritos Nombrados por el Honorable Consejo Universitario. Universidad Nacional Autónoma de México 2025. p.p. 54-63.
